Christopher Sentí que la sangre me abandonaba el rostro. Me quedé en silencio, mi mente en blanco, tratando de procesar lo que acababa de escuchar. —¿Qué... qué pasó? —pregunté, mi voz temblando ligeramente. —¡Ella no puede soportar verte con esa mujer! —continuó mi madre, sin dar tregua. —¡Mira lo que has hecho! La confusión y el horror se apoderaron de mí. Podía ver la preocupación en los ojos de Andrea, pero no podía apartar la atención del teléfono. —Mamá, no es justo culparme por esto —dije finalmente, mi voz firme pero con un dejo de desesperación. —¡No es justo! —replicó mi madre, la ira palpable en su tono. —¡Sarah siempre ha sido parte de nuestra familia! ¡Esa mujer te está alejando de todos nosotros! Sentí una punzada en el corazón por las palabras dirigidas a Andrea, aun

