Desayuno en pareja.

1052 Palabras
Alejandro — ¿Eso quiere decir que cocinas con sazón latino? — En la terraza de un restaurante desayunamos mientras conversamos. — ¿Quieres probar? Puedo prepararte algunas cosas si quieres. — Se ríe por mis comentarios y preguntas, esta mañana está sin una gota de maquillaje y un conjunto deportivo unixe, uso mi ropa, pero luego de esto iríamos a la de ella a buscar algunas cosas. — Yo de ti quiero todo mi morenita. Lo que he probado hasta ahora me ha dejado sin palabras así que sin duda quiero más...— Se sonroja cada vez con mis comentarios tan sugerentes. — Deja de hablarme así, estamos en la calle. — Lo siento por ella pero no puedo evitarlo. — ¿Y que pasa? Eres mi mujer y solo te alago con verdades, no tiene nada de malo. — Es real, ni yo puedo creer tanto, me gusta esta chica y mucho, da miedo por que dejo de ser yo, pero me gusta lo que siento. — No me acostumbro a esto... — Comenta y ríe. — Pues deberías, porque de esto mucho. — Si, no pienso soltar esto que tanto anhelaba. — Alex, me puedes llevar ya a casa, quiero descansar. — Solo asentí. — ¿Te parece si vamos a tu casa por ropa y después a la mía a descansar, pasa el fin de semana conmigo?. — No quería separarme de ella, yo quería muchas cosas con ella y no sabía como demostrárselo más que estando al lado de ella. — Está bien. — Me Besa y acaricia el rostro. — Me haces muy feliz hermosa. ¡Vamos! — Pagamos la cuenta, pedimos el auto y fuimos a su departamento por la ropa. Estando hay nos encontramos con el chico con el que bailaba en la discoteca en el pasillo y la vista no tardo en nublarse. —¿Que hace el aquí? — Pregunto con una ceja arriba. — Vive aquí Alex, hola Hector — Se acerca para abrazarlo. Era un saludo normal entre amigos, pero al parecer a mi yo protector no le pareció así y la jalé antes de que pudiera abrazar a su amigo. — Hola hermosa, ¿todo bien? — Me miró sin reparo y yo a él. — Todo Bien. Te presento a mi novio Alejandro de la Torre. — Le sonríe al "Amigo" y lo odio infinito. — Mucho gusto, nena, ¿puedes ir a buscar tus cosas? — Necesito sacarla del lugar y evitar que se me rompa la bilis. — El gusto es mío. Nos hablamos después Anahi, linda tarde. — Se despide y se va gracias al cielo. — ¿Por qué fuiste tan grosero?, él es mi mejor amigo. — Entra al departamento y me pregunta de inmediato — ¿Y no puedes tener un mejor amigo mujer? —Serio. — Uno no escoge esas cosas Alex. ¿Podrías ser amable la próxima vez? — Ni loco que estuviera, no tolero que... hazz — Trataría si tú no intentas tirarte a sus brazos apenas lo veas — serio. — ¿Estás celoso? Te estoy diciendo que es mi mejor amigo. — Entramos a su habitación que por cierto es más pequeña que el cuarto de lavado de mi casa. — Si, lo estoy. Y ya dije que trataré de no partirle la cara cuando te abrace y si ya terminaste mejor vámonos, ahora soy yo quien necesita descansar. — Le respondo ya fastidiado. — Eres un pesado, creo que mejor te vas solo, ya no quiero ir contigo a ninguna parte. Son mis amistades de las que estamos hablando. — Rogaba por un poco, solo un poco de paciencia. Respiré profundo y luego caminé hasta ella para — No quiero pelear Anahi, termina con tus cosas y vámonos a casa. — Ella era un poco rebelde y debía pensar en algo para trabajar en eso. No iba a ser un hombre que cedía a las peticiones de una mujer y menos si definitivamente no tiene la razón. — ja! Si te estás escuchando... No haré lo que tu quieras. Vete!! — Retarme no era una buena idea en ningún sentido. — Me iré contigo. Deja tú de pelear por algo sin sentido. Sabes no soy experto en relaciones de pareja, pero tengo claro que ante todo, le daría el lugar a la persona que este a mi lado. Yo no te estoy prohibiendo que tengas a tu mejor amigo, estoy aceptando que soy celoso, que me encanta la mujer con la que he decidido estar y que no me gusta que le ande dando muestras de cariño a otro hombre que no soy yo, ni nuestros hijos y en mi cara. Osea... ¿puedes no abrazar y besar a tu mejor amigo en mis narices? — Volví a hablarle calmado tratando de hacerla entrar en razón y lo más importante, con la verdad. — ¿Dijiste nuestros hijos? — Parece que tenía un punto y ella una notable debilidad. — ¿Eso fue lo único que escuchaste?... Ja, ja, ja Si, Eso dije. — Me acerque a besarla y a darle mismos en el rostro, la guíe a la cama y la hice sentar sobre mis piernas luego de sentarme. Le di muchos besos y abrazos, caricias cortas, que la hicieron relajarse y bajar la guardia. — Hablo en serio cuando digo que quiero todo de ti. Vamos a casa. — Le hablé bajito diciéndole lo que deseaba. Si quería todo de ella y si quería todo con ella. Era muy rápido para decir lo que pasaría en el futuro, pero hoy, pero ahora, era ella lo que yo quería. Era ella la mujer que estaba eligiendo. No tenía idea de cómo iba resultar todo pero me aseguraría que fuera justo como yo lo quería. No iba a rendirme, no ahora que al fin había encontrado un complemento de mujer. Ella terminó de recoger sus cosas en una maleta pequeña y luego salimos de su departamento como llegamos, tomados de la mano y felices, le abrí la puerta del auto y luego lo rodee para subir. El camino a casa fue tranquilo y como habíamos llegamos a descansar, luego de un bote de helado y de poner una película que solo vimos los veinte primeros minutos...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR