Fue una cena caótica, mis hijos trataban de buscar discusiones pero Manuela desviaba la atención, ella era una mujer de carácter, mientras que yo me sentía en medio de una batalla, Arturo estaba feliz, él se veía como el ganador. -Bueno creo que ya es tarde, deberían ir a su casa.- mencionó Andrés.- -Tienes razón, ya nos iremos.- respondió Arturo.- Recogimos todos los platos, de castigo por ser tan irritables, puse a mis hijos a lavar, quería que dejaran la cocina impecable, mientras yo acompañé a Arturo y Manuela al auto. -Que tengan un buen camino a casa.- mencioné Arturo me dio un beso, Manuela un abrazo y se marcharon, yo suspiré aliviada, al menos no tenía que cargar con el peso de una mentira con mis hijos. Ingrese a mi casa, tome una ducha y saqué algunos libros, siento que

