No puedo creer que estuviera tan ansiosa por sentir el deseo y la llama de pasión que sólo Arturo puede provocarme, ahora solo pienso en que no quiero alejarme, me enamore más de lo que ya estaba. Me despierto en su celda,el duerme a mi lado, puedo sentir su mano en mi vientre, es como si me protegiera de algo o quizás piense que me marcharé. Trato de moverme un poco, mi estómago gruñe de hambre, desde que estoy en embarazo como cada hora, hoy creo que me comeré un vaca entera. Mientras me muevo Arturo abre los ojos, lo he despertado. -¿Estás bien?- preguntó tomando mi rostro en sus manos, el está despeinado, justo como cuando amanecíamos juntos, esos pocos días que tuvimos.- -Lo estoy ¿qué hora es?- -Pronto serán las tres de la tarde.- -Vaya con razón tengo mucha hambre.- mencioné

