Llevaba un par de minutos en el baño, trataba de secar bien mi cuerpo para no mojar el traje, hoy era blanco y sé que se ensuciaría con facilidad, en eso escuché que tocaban la puerta. -¿Si?- -Abre la puerta.- -Me estoy cambiando.- respondí -Te traje algo.- mencionó, abrí un poco la puerta, él me entregó una bolsa, al abrirla noté que había ropa interior.- -¿Y esto?- -No pensarás quedarte sin bragas ¿o si?- -Pues no…- respondí y cerré la puerta, creo que en mi vida no había visto algo más hermoso, un conjunto blanco de encajes, seguro costó mucho.- Terminé de vestirme y salí, debía buscar maquillaje y tacones, el señor Anderson estaba de pie en medio de la oficina, solo me observaba. -Iré a preparar su desayuno señor.- -Para los dos Carolina.- respondió -Si señor.- mencioné

