Después de quedar en shock y recordar cada instante el aroma de Daniel ya que quedo impregnado en mi ropa, entre a casa quitando pensamientos estúpidos de Daniel hablo un poco de mi día con mi madre, me cambio me tumbo en mi cama pongo la alarma y duermo plácidamente.
Al despertar veo la hora y han pasado dos horas, veo mi alarma y puse pm más no am, tengo varias llamadas pérdida de un número desconocido vuelve a marcar a mi celular, contesto y escuchó la voz de Daniel
Mierda!
- No se tu, pero yo no pienso hacer nada hasta que tu estés aquí en mi presencia o quieres que le de la información a la jefe - habla con diversión.
- Eres un maldito ¡ya voy para allá!
Colgué y entre a ducharme, salgo me visto y peino rápido mi cabello tomó mis cosas y corro hacia el trabajo, llegué agitada; seguro despeinada y alterada, esta cerrado así que tocó la puerta.
- El abre la puerta, me ve con diversión de arriba abajo sólo rodee los ojos - Buenos días dormilona, parece que no te fue suficiente con todo lo que dormiste ayer en la tarde.
- Vete al diablo - gruño y entre al lugar todo esta impecable, el niño no se quedo quieto hizo aseo.
- Bueno, creo que me merezco un premio por haberte ayudado.
- Sabía que venía con condiciones - lo veo y me cruzo de brazos desconfiada - ¿Qué quieres?
- Invítame a desayunar - ordenó.
- Enarco una ceja, lo veo con incredulidad - ¿Estás loco? Con esa manera de pedirlo ni para darte un chicle.
- Él suspira - Está bien - Acomoda su voz - Será que por favor me invitas a un desayuno por recompensa.
- Sonrió satisfecha - Bien! Ves que si puedes cavernícola, vamos.
Tomé dinero, ambos salimos del trabajo cerramos y vamos a la panadería, Daniel entra cuando yo estuve por entrar veo al chico del taller me ve y sonríe le de vuelvo la sonrisa y sigo a Daniel, nos sentamos y vemos el menú mientras la mesera llega hacia nosotros a tomar nota.
- Yo quiero huevo revuelto con tostadas y un chocolate - pido al ver a la mesera y con mi mirada busco a Lorent esta limpiando vitrinas, le sonrió y ella me de vuelve la sonrisa.
- Daniel busca con la mirada a quien saludo mientras pide lo mismo que yo, la mesera se retira y me ve - ¿A quien saludabas?
- A alguien - Respondo seca.
- Que delicada - Rueda los ojos divertido.
Suspiré agotada deseando estrellarle el plato contra el rostro, Pero estoy agradecida que haya echo eso por mi, Ya que siempre me toca a mi sola y se me dificulta un poco el asear todo el local.
Nuestros desayunos llegan, así que nos disponemos alimentar nuestros estómagos en un silencio cómodo, a veces intercambiamos algunas palabras y hablábamos de cosas triviales, ahora sé de él que también vive solo con su mamá pero con una hermana menor de 13 años, el tiene 23 y su apellido es Figueroa, su padre los abandono cuando tenía 5 años, luego su mamá se metió con otro hombre dando luz a su hermana, pero a él le tocó tomar riendas en el asunto cuando cumplió 15 y sacar a ese hombre de la casa porque maltrataba a su madre, le gusta el color azul rey y como ya supuse irá al baile de mañana.
Mierda no he preparado lo que me voy a poner en el baile.
Terminamos nuestros desayunos, me levanto a pagar pero Daniel hace que gire sobre mi eje tres veces como si fuese una bailarina de ballet y él paga, dejó de girar trato de verlo lo más sería que puedo pero el mundo gira para mi vista ya cuando mi cabeza deja de dar vueltas veo a Daniel.
-No que yo iba pagar - llevo mis brazos en forma de jarra.
-¿Ha si? No recuerdo, en fin vamos a trabajar - se gira y sale de la panadería sin esperarme.
Si es que es un idiota.
Camine hacia Daniel el estaba hay parado con la puerta abierta esperándome, entre y veo la hora, hago una mueca.
-Si, tu eres muy charlatana, no hay quien te pare cuando se te da por preguntar - Ruedo los ojos.
-cállate - camine hacia el cuarto frío y entre - pon el ladrillo para que la puerta no se cierre - avise.
- Entró sin escuchar lo que dije - ¿que? - La puerta se cerró.
- Gire sobre mis talones y lo vi enojada - Eres un... - ahogue un grito de rabia - en serio no escuchaste cuando dije ¡PON EL MALDITO LADRILLO!
- No, no escuche porque para que estar yo encerrado con una ogra como tú, preferiría estar muerto.
- Suspiré cansada porque tenia razón por como me comporto con él, pero tenia que atacar yo tengo mis razones - soy una ogra porque tu eres un estúpido cavernícola que no piensa si no en él mismo solamente - suelto ya eufórica.
- ¿Yo? - dice indignado - derramaste mi café!
- Me eche a reír sarcástica - cuidado se le caen unas góticas al señor porque se puede morir.
- ya dejemos así y al menos hagamos esto - señala la mercancía.
Gane esta pelea.
-Sonreí satisfecha pero la borre - bien! - vuelvo a mi mirada seria.
Empezamos a organizar cada paquete de comida por fecha letra y hasta por tamaño no sé cuanto tiempo habrá pasado, pero solo espero que vengan Alan y Victor pronto. porque ya acabamos al tener mi cuerpo quieto empiezo a sentir frío.
-demonios que hora es - me abrazo a mi misma.
- No sé pero habrá pasado unas 3 horas mas o menos - se abraza así mismo de igual manera mientras me ve de reojo.
- ¿Crees que se demoren en llegar? -
- No lo sé, depende de cuantos pedidos le hayan hecho hoy a los muchachos -
- Dios que frío - escondo mi rostro entre mis piernas
- ¿Quieres que mi cuerpo te caliente? - lo dice en doble sentido y alzó mi mirada de golpe su rostro esta lleno de diversión y el mío seguro esta enrojecido.
- idiota
- oye quieres si o no, al estar cerca no perdemos el calor es mas reunimos calor para sobrevivir a un posible resfriado, no seas pervertida tu que lo tomas de esa manera - dice inocentemente.
- si Cómo no sigue soñando, no me acerco aunque me paguen
- pues ayer en el carro no escuche ninguna queja cuando estabas en mis brazos -sonríe.
- me sonrojo al recordar el beso en la mejilla - sólo acércate un poco pero no me toques ni nada yo veré si es verdad o no.
Parece estúpida al sonrojarme por un simple beso en la mejilla.
sonríe victorioso y se hizo a mi lado sentía el calor de su cuerpo ante todo el frío de esta habitación me acerqué un poco más hasta que sentí nuestros hombros pegarse, el sonrió victorioso pero yo moría del frío.
- anda con confianza - dijo el con tranquilidad
Sólo era que dijera esas palabras en un arrebato lo abrace rodeando mis brazos su cintura debajo de la camisa y el llevo su brazo sobre mis hombros para estar más cómodos.
- vez que no muerdo - habla divertido - sería mas efectivo... sin ropa - habla con voz ronca y coqueta.
- cállate - le di un codazo abajo de sus costillas y el se quejó, pero no dijo más más, sentía su calor abrigarme y su piel erizarse por mi piel fría.
*************
No sé cuanto tiempo paso pero quede dormida, Daniel empezó a moverme con el hombro para despertarme mientras yo gruñía detestó que me despierten.
- Alex despierta, ya nos vamos a casa Victor y Alan nos vinieron a recoger -
- ¿que? -abrí los ojos de golpe, quite mis manos de donde se encontraban me senté y allí estaba los dos nos veía divertidos como si nos hubiese descubierto en un pecado.
- Casi que no despierta la bella durmiente - habla Alan evitando reír
- Vaya que si - dice Victor divertido
- Los fulmine con la mirada mientras Daniel se levantaba y me extendía la mano - gracias - le dije mientras me ayudaba a levantarme y salí de esa horrible habitación sintiendo un poco el calor ambiental del lugar.
Cerramos todo, mientras discutíamos en como nos acomodamos en el pequeño auto, ayer no hubo problema porque estaba dormida y no montaría pelea pero hoy perdí después de todo ya que luego de dejar unos pedidos me dejarían en la casa así que nos acomodamos como ayer, Alan de piloto Víctor en el medio Daniel de copiloto y yo... en sus piernas sosteniéndome del cuello de él, porque según Fabian el auto se le daño no sé que cosas y eso hace que arranque y frene muy brusco, haciendo que vaya estrellar mi rostro contra el vidrio así que por inercia me sostengo de Daniel.
El mundo y el universo se concentraron en hacerme la vida imposible.
Al fin después de un largo camino donde abrazaba con fuerza a Daniel llegamos a mi casa, bajo del auto y cierro la puerta con brusquedad.
- Vaya que tienes fuerza - burló Daniel y le mostré mi dedo favorito el solo sonrió divertido
- Nos vemos en la fiesta, empieza a las nueve de la noche nos vemos allá - avisa Fabian.
- No vayas a faltar - dice Victor
- Te vienes guapa - me guiña el ojo Daniel y el auto arranca, sin dejar que le respondiese.
Malditos todos!
Entro a casa exhausta, En cuanto entre, salude a mi mamá comenzamos a hablar de mi día claro, omitiendo algunas cosas y ella me hablo del suyo, lave lo que ensucie camine hacia mi habitación y me tumbe en mi cama, quede dormida en instantes.