Eres Un Maldito Cavernícola!

1678 Palabras
Al día siguiente me desperté feliz y dichosa ¿porque? Por lo que hice anoche, A ese idiota cavernícola sin cerebro ¿Cómo haré hoy para enfrentarlo? No sé, admito que tengo cierto miedo y adrenalina, aunque de algún modo me gusta y no puedo evitar sonreír, solo imaginar su cara de rabia cuando me vea. Termine de arreglarme para ir al trabajo, ya en dos días sería el baile, mi madre me aconsejó que fuese para divertirme y bailar, para ser honesta hacerle el baile una pesadilla a Daniel no suena nada mal, me despido de mi mamá y camino hacia la empresa, en cuanto llego noto que no está Daniel. Suerte la mía. En cuanto entré, tomé los papeles y carpeta, fui a por las llaves y camino feliz hacia mi sede de trabajo, pero mi sonrisa se fue borrando poco a poco, cuando vi el lugar abierto y adentro había uno de los autos del trabajo, pase saliva y entre encontrándome primero a Víctor. ¡señorita! - me saludó con mucha alegría, más de lo habitual. Eso es malo. - Hola Víctor - saludo con total desconfianza. - Vaya que si das miedo con lo que hiciste ayer, aunque no te salvaste - hace una sonrisa angelical pero en su mirada se notaba la maldad - Daniel se ofreció quedarse contigo a "ayudarte" en pasar la mercancía. Ahogue un grito en ese instante, no podía estar pasando tenía que ser una broma de mal gusto el solo sonreía con total amplitud como si tuviese algo entre manos, siento un aliento golpearse en mi hombro, me paralizó. Buenos días compañera - saludo y reconocería esa voz giré para encarar a Daniel, él vuelve a su posición normal pero no se aleja y yo tampoco, no le temo a este imbécil. ¿Buenos? - enarco una ceja mientras lo veo con suficiencia - significa que ya arreglaste tu preciado pedazo de chatarra - su rostro se contrajo y yo sonreí mostrando mis dientes victoriosa, pero volvió a poner su sonrisa de estúpido. Es que es un idiota. No, esa deuda es tuya y son buenos porque, te estaré ayudando - sonríe mostrando sus dientes, es la primera vez que lo veo sonreír y su sonrisa es ... bonita. Que diablos pensé, lo único bonito que puede tener él , es que se vaya de aquí y desaparezca de mi vista y ¡vida! Ruedo los ojos y llevo mi puño suavemente a su pecho empujándolo hacia atrás - Puedo hacerlo sola. Suelta una risa burlona - sabes muy bien que no acabarías ni en dos días, por si no lo recuerdas aquí tienes alimento que administrar, observa, analizar y rotar cada mes en la habitación fría y no acabarías tu sola en revisar todo, aunque no tuvieses descanso - tensé mi mandíbula, él tenía razón Victor para acabar con la tensión que se hizo en medio de nosotros. Bueno, daría mi vida por quedarme pero también tengo mis deberes, por cierto - se acerca a mi - ¿vas a ir a la fiesta? Suspiro y asiento - Si, sí iré. Bien, entonces adiós - subió al auto y se fue dejándome sola, sola con un idiota. Tragame tierra y escupeme en china. Suspiré cansada y empecé a arreglar los papeles hasta que escuché la puerta, alzo mi mirada y Daniel está cerrando. ¿Qué demonios haces? - me acerco con el ceño fruncido. No es obvio - señala con obviedad que está cerrando. Si, pero ¿por qué? idiota - cruzó mis brazos por un momento me fijo que bajo la mirada y me volvió a ver a los ojos, descruzo rápido los brazos. ¡Es que es un imbécil! La jefe me dijo que no abrirías hoy, para poder hacer este inventario y revisión, con eso acabar por máximo en dos días - me informa, al ver mi cara que no le creo ni un poco, saca el celular para mostrar la conversación en donde ella envía un audio donde dice eso mismo. Ahora sí, ¡mátenme! Guarda el celular con sonrisa victoriosa, yo solo bufé me gire para guardar los papeles, entro al fondo del lugar y está lleno de panes, mortadelas, quesos, salsas, arepas y mucho más, llevo mis manos a mi rostro frustrada un día con ese idiota, veo hacia arriba cansada y escuchó que acomoda su voz. Estaba pensando en que podríamos hoy empezar con lo más fácil que es acomodar y contar las salsas, panes y demás lo frío se lleva a la habitación, ya mañana se cuenta, se anota las fechas y lotes, se acomoda más no hacerlo todo a cómo vaya encontrando - sólo asentí porque me pareció una idea buena. Yo que pensaba que eras una cabeza hueca pero veo que tienes cerebro, con tamaño de un maní pero lo tienes - empecé a tomar la comida que debía mantenerse fría la llevaba a la habitación y las dejaba en el suelo, puse un ladrillo para que no se cerrara la puerta y seguí en ello mientras el hacía lo mismo. ¡Dos malditas horas! Dos malditas horas trasladando comida. Al ser una empresa grande deben tener muchas provisiones por si se llegan acabar, sólo faltaba unas últimas bolsas las tome y las deje en el suelo cansada, giro y la puerta se empieza a cerrar rápidamente. - ¡No! - grite y cerró, cerró la maldita puerta mientras escuchaba sus risas, lo odie más, golpeé la puerta varias veces hasta que siento que mis manos duelen, mis nudillos están rojizos - ¡eres un maldito, abre la maldita puerta! - Tu crees que te abriré después del rayonazo en mi moto, sigue soñando Alex así que lo haré cuando acabe. Grite lo más fuerte que pude pero el muy maldito puso música a todo volumen, empezaba hacer frío, cuando mi rabia pasó a frustración, el dolor se intensificó, así que giré, me relajé en la puerta y me deslice por está, trastabillando obscenidades del frío, sé que puso bajo el frío porque tengo frío pero no como para congelarse, veo hacia un lado y hay una sábana de seguro lo dejó Victor cuando vino, ya que por ser ellos los productores, no duermen por estar hasta tarde trabajando y se levantan en altas horas de la madrugada y aprovechan cada espacio libre para dormir, aunque fuese un poco, tome la sabana y me cubrí, pero no tenía el aroma de víctor seguro era de Alan, ya que nunca le sentí el aroma, seguro la sabana se lo quita y por eso mi prestigiosa nariz no lo sintió hasta ahora, no sé en qué momento quede dormida. ************* - Alex, Alex - esa voz fastidiosa me llamaba - Alex despierta - poco a poco me fui despertando mientras gruñía. - ¿Qué? - fue lo único que alcanzó decir mi voz ronca y adormilada, él me sostenía en sus brazos mientras estábamos en un auto, lo se porque escuche el motor y se que estaba en sus brazos, porque mientras mi cabeza estaba en su hombro y mis manos en su pecho, mis piernas colgaban y el resto de mi cuerpo encima de su regazo, como si fuese una niña. abrí los ojos de golpe y vi su rostro divertido - !pero que carajo¡ - me fui a soltar pero impacté con otro cuerpo atrás y era Víctor que estaba apretando entre David y Alan en el pequeño auto y yo encima de David. - No sé qué pasó y la verdad no quiero saberlo, solo espero que no haya algún embarazo - mis mejillas empiezan arder de la vergüenza ante las palabras de Alan. - No hicimos nada malo, ella se quedó dormida cuando estábamos acabando - mintió. - Si, tu crees que para hacer eso compartiría su sábana y acabaría de hacer ¿que? - dice Víctor. ¿Compartir su sábana? ¡Significa que el aroma es de Daniel! espera… acabar ¿que? Respiro profundamente para sentir nuevamente ese perfume invadiendo mis fosas nasales, me muevo un poco al darme cuenta lo que yo estaba haciendo - no hicimos nada y basta con el maldito tema, somos agua y aceite, por si no se han dado cuenta - hablo con rabia apretando mis dientes. Después de unos instantes quise acomodarme mejor pero fuese, como fuese, quedaría pegada a él y para agregar, aún estoy en la sábana enrollada. ¿A dónde vamos? - fue lo único que se me pasó por preguntar, para evitar a Daniel o al menos en palabra, porque si es físicamente imposible de alejarme. Vamos a entregar un pedido y luego a dejarte en la casa - explica Alan. Ha - es lo único que logró decir, evite acercar mi cabeza en su pecho mientras Alan y Victor, hablaban de algo sobre la fiesta, mientras veía hacia afuera sentí la mirada intensa de Daniel encima de mi, lo vi de reojo como pensé y sospeché, me estaba viendo - ¿Se te perdió algo? -susurre y el solo sonrió pero de una manera diferente que había visto, así que decidí ver hacia afuera, poco a poco deje caer mi cabeza sobre su pecho él me sostuvo fuerte entre su brazos en todo el recorrido. Después de una hora al fin llegamos a mi casa, me iba a quitar la sábana pero literalmente estaba enrollada. ¡Carajo! Daniel al saber mi problema sale del auto yo aun en sus brazos y me baja lentamente, al fin mis pies tocan tierra y empecé a desenredarme de la sabana con ayuda de él, recibiendo lo que soltaba, ya cuando acabe lo arrebate de sus manos, lo doble y se lo entregue. Gracias - susurre y lo vi- pero eres un maldito cavernícola. sonríe y se acerca a mi oído- de nada - susurro y beso mi mejilla, Daniel entró al auto sin esperar mi respuesta los chicos se despidieron dejándome allí en shock y se van. ¡Qué carajos acaba de suceder!
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