Al día siguiente fue la mañana cotidiana de siempre, me levanté, me aliste para ir al trabajo con afanes ¿Por qué no podía ir a tiempo? mi cuerpo siempre con sus ganas de llegar tarde al trabajo, fue entonces que llegue a las oficinas con la respiración agitada y mi cabello sin amarrar, me incline llevando mis manos a mis rodillas para respirar y calmarme, hasta que escuche que alguien se aclaraba la voz levante mi mirada y allí estaba Daniel.
Lo mire confundida ni si quiera me daba la palabra sólo estaba hay parado con una carga en sus manos y sin camisa.
Es que este hombre ¿no puede mantener con camisa? Porque, así como voy a mantener enojada.
Respiré hondo, ya calmada cuando al fin reaccione, noté la carga en sus manos y mire atrás de mí, pues sí; estaba delante del auto donde dejaría tal mercancía, era su obstáculo el bufo y yo suspiré cansada, me retire de allí fui hacia la oficina para tomar la carpeta y llaves me amarre el cabello en una coleta.
Estaba saliendo Hasta que uno de los trabajadores me llamo.
-Oye! Alexandra, espera; no te vayas - Xavier se acercó hasta a mi - Buenos días Alexandra ¿cómo estás?
- Buenos días, Pues bien, gracias - lo veo curiosa - y tu ¿Cómo estás? ¿Para que soy buena?
- Este fin de semana va haber una fiesta aquí en el cuarto piso, celebramos 30 años desde que la empresa está en función, por si quieres venir que. espero vengas, por favor estaremos todos con buena música y la comida espectacular, Que sé muy bien que amas comer.
- Está bien lo pensaré en estos días y el viernes les confirmo - el asiente algo dudoso y se retira.
Gire y fue la escena más graciosa todos estaban espiando Alan, Víctor y otros trabajadores que no pude distinguir, cuando me vieron fueron a retroceder pero lo que hicieron fue golpearse todos en las cabeza al momento que se fueron para atrás, yo reí a carcajadas me dispuse a caminar hacia mi lugar de trabajo.
Al llegar al local organice el lugar preparé las comidas y me senté esperando algún cliente, entonces me puse a pensar en la fiesta, no soy de ir a eventos, se bailar pues no cómo profesional, pero si me defiendo además no he ido a una fiesta ya hace varios meses, para que engañarme hace un año no voy, la última que fui fue el baile de despedida de donde estudie, además habrá comida.
Los clientes llegaron mientras yo les atendía pensaba mucho en si ir o no, el baile sería en 4 días, tenía tiempo para pensarlo así que seguí trabajando en lo mío.
Después de un par de horas me dispuse a calentar mi almuerzo y a comer, vi a una chica bastante robusta que esperaba como a alguien afuera, pero no paso mucho tiempo y mis dudas se aclararon.
Apareció Nathaniel caminando hacia ella con elegancia, la chica sonrió de una manera brillante, lo abrazo y lo beso, el correspondió también alegre, me pregunté por un instante si el es buen novio, el vio que los estaba observando así que desvío su mirada y entraron a la casa y yo seguí mi almuerzo avergonzado.
¡Mátenme!
Termine con mi almuerzo, me fui al baño a cepillarme y escuché que alguien saludo así que me lave la boca rápido y salí.
Vi a Lorent con una sonrisa llena de vida y su mirada brillaba me gusta verla así, pero de algún modo no quería saber el motivo.
- ¡Hola! - saludó emocionada cuando me acerqué
- Hola - sonreí contagiándome de su alegría - ¿porque tan alegre? - me arriesgué a preguntar aunque yo ya sabía cuál era el motivo pero no la razón en sí.
- Ayer mi esposo me regaló un ramo de flores muy bellas - me contaba tan alegre, como niño hablando de un paseo al parque - con una hermosa serenata, fue muy bello y me pidió perdón y yo la acepte y luego hicimos él am... -no la deje terminar, ya que puse mi mano frente su rostro con cara de asco.
- No me vengas con pornografía amorosa -la detuve porque no quería saber detalles de las que anteriormente ella me ha contado y no logre detenerla, porque cuando ella habla sobre su amor y su alegría no hay quien la pare y me alegra que este feliz pero no que me dé detalles, escuché una risita de parte de ella y la incite a que siguiera.
- Me pidió perdón, dijo que él me amaba sólo a mí que fue algo pasajero con ellas.
Siguió hablando de su amor, el amor eterno que se tenía y así por un buen rato hasta que dio un golpe en la mesa cuando se levantó, pegue un salto del susto y ella ríe divertida.
- Demonios mujer, me asustas - expresó divertida
- Debo irme - dijo Lorent señalando el reloj demostrando que ya tenía que cerrar, asiento y nos despedimos, ella se retira.
Yo empiezo a limpiar todo, cierro el local, hago cuentas y empiezo a recoger todo, camino hacia la empresa, al entrar encuentro a Alan, Xavier y Víctor, bebiendo café y otros fumando, saludo rápidamente, camino hacia las oficinas, entrego carpeta y llaves, al devolverme veo a los muchachos comer y entre ellos Daniel, yo sonrío con picardía y salgo rápidamente, veo la moto y los 3 que salude al entrar, como si leyesen mi mente abren sus ojos como platos.
Sonrío aún más y voy hacia la moto, saco las llaves de mi casa, con la punta de una de estas empiezo a hacer una gran "A" en el tanque de la moto, escucho murmullos y otros exclaman un "huuuu" termino de hacer mi obra de arte y me levanto admirándola entonces fue cuando escuche que alguien grito, levanto mi mirada y allí estaba enrojecido de rabia su pecho subía y bajaba.
- ¿Qué diablos te pasa? ¿estás loca? - se acercó a mí, su rostro cerca del mío.
- ¡Te lo advertí! te dije que me las cobraría niño bonito - saque mi dedo favorito y lo puse frente de su maldita y arrogante cara, quedando mi mano en medio de nuestros rostros, su respiración es agitada como la mía, el por su rabia y yo por la adrenalina, nuestras respiraciones se mezclan pasa por mi lado evitando chocar conmigo y se va a ver mi obra.
Camino hacia mi casa despidiéndome de los muchachos con una seña militar, ellos corresponden, pero siguen allí parados como si el show fuese a seguir, fue entonces cuando siento que dos brazos me rodean.
- Oye, ni se te ocurra irte rubia, debes pagar eso que hiciste, de una buena vez - me sorprendo y pataleo, pero él hace más fuerte el agarre.
- ¡Claro que no lo hare! ¡cumplí mi venganza! Déjame en paz - bajo mi cabeza y con fuerza retrocedo, impactando mi cabeza contra su nariz.
Él se agacha soltando un poco su agarre mientras maldice, escucho murmuraciones y abucheos de nuestros compañeros.
- Estás demente - exclama llevando sus dos manos a su rostro.
Aprovecho su dolor y corro a casa, que gracias al universo queda cerca, corro lo más rápido que puedo, procurando en lo posible de no caer, escucho una moto y es él siguiéndome, veo la puerta de mi casa y meto la llave a la puerta, escucho que apaga la moto y baja, abro mientras él camina hacia mí a paso rápido, Entonces cierro de golpe mientras mi respiración esta acelerada, él se queda un rato allí golpeando con fuerza la puerta, después de un momento escucho como se retira y arranca la moto ¡por fin! respiro aliviada, mamá no está, lo cual agradezco, ceno, me cambio y me acuesto, cayendo rápidamente en un profundo sueño.