—No... nunca... —Sacudió la cabeza y lo vio sacar algo de detrás de su espalda. Era un collar precioso, con rubíes brillantes y zafiros pálidos. Jadeó—. Es hermoso . —Intentó cogerlo, pero él lo apartó. —Solo lo conseguirás si aceptas ir a nadar desnudo conmigo —dijo sonriendo—. Podemos jugar a la fantasía como cuando éramos pequeños. Eres una princesa sirena y voy a rescatarte del rayo mortal del malvado villano. George se bajó la cremallera del traje y se desnudó lentamente. —Nunca jugamos a... hacer como si nada. —Lillian, estupefacta, se quedó mirando cómo la piel de su hermano iba apareciendo cada vez más a la vista. No tenía músculos gruesos y esbeltos como Francis. Su hermano era delgado y ágil. Tal vez se volvería más robusto con el paso del tiempo. —Claro que sí. Te encantaba j

