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—¡Ayyy! — se escuchan los gritos de dolor dando anuncio de la llegada de una princesa guerrera de una vencedora...
—Llama a María ya está a punto... —grita rosa con la angustia y la desesperación tatuada en su rostro secando el sudor de mi frente y aferrando mi mano como signo de apoyo
— Anda tu mujer sabes que no me moveré de aquí — exclama mi verdugo con la palabra muerte tallada en su mirada
—Ya vengó, ¡Cuidado Carlos...! — le dice con clara amenaza, aunque yo ya sé que mi destino está marcado, pero lucharé para que el de mi hija no sea el mismo...
—Carlos por favor — le digo en susurro casi sollozando en mi desespero sin perderlo de vista este está recostado en el umbral de la puerta como el león esperando el momento perfecto para dar muerte a su presa
—Señora... — baja la mira incapaz de sostener mi mirada — lo lamento... — suelta con un hilo de voz, viéndome solo segundos con lástima, pero con determinación
—Mmm... Ayyy — me doblo tocando mi barriga sintiendo que las caderas se me abren en dos, pero sé que solo cuento con minutos y saco fuerzas de mis adentros
—Ven, ayúdame, aah me duele... Solo son —respiro profundo soltando el aire lento me cuesta respirar — solo ayúdame a sentarme un poco por favor —levanto la vista y conecto con este hombre que tiene en sus manos mi vida y la vida de mi hija, mi Yaya siempre me dijo del poder que tenía con solo una mirada... Y en este momento de desespero en el cual mi destino está marcado y sellado recurro a todo ese poder de mi ser para salvar lo único que mi importa... al ver que se acerca y me toma para ayudarme lo tomo de su camisa y del cuello y lo acerco a mi
—Júrame que la salvarás —le pido transmitiendo toda mi fuerza para doblegar y apelar a un alma corrompida
—Señora no, no sé dé que habla — me dice nervioso tratando de salir de mi agarre
—Sé que tienes orden de cerrar mis ojos para siempre y los de mi hija. No te pido por mi vida mi destino ya está marcado y mi alma será librada y sabrá a quién perseguir y a quien atormentar, pero mi hija tiene otro destino Carlos y tú la vas a salvar y la llevarás con mi gente con mi yaya y borraras todo rastro para que nadie la encuentre ni sospechen de su existencia — le digo viéndolo a los ojos sacando en mí esa fuerza gitana que llevo en mis entrañas
—No sé dé que hablas bruja — me dice despectivo, pero temeroso tratando de soltarse de mi agarre, respiro y me adentro en sus ojos, en su alma llegando a sus nervios...
—Hablo que hoy por órdenes de ellas te mancharas las manos con mi sangre pero no con la de mi hija, hablo que ahora vas a prometer por esa luna que alumbra está noche espesa llena de injusticia, mentira, traición que tú no tocaras y salvaras a mi bebé y que la llevarás dónde pertenece con mi gente, con su gente y que solamente así te salvaras de mi venganza — lo tomo con más fuerza y me acerco a su oído y le susurro — esta noche a mi alrededor en este momento se encuentran la presencia de mis antepasados los cuales los he invocado, sabes Carlos que después de la muerte hay bendiciones, pero también maldiciones gitanas que voy a hacer y estoy dispuesta a dejarte en paz por qué a cambio de eso salvaras a mi hija y la llevaras dónde pertenece entonces solo así no te perseguiré, podrás dormir en paz... Y te libras de mí de mi maldición la cual comienza hoy sobre la injusticia que sabes que están haciendo conmigo y conspiraron en mi contra, cuando acabes con mi último aliento si cumples tu promesa tu deuda conmigo estará saldada y si no cumples tu promesa y le haces un mal a mi hija desearas regresar el tiempo y pactar conmigo porque desearás morir y no te dejaré te perseguiré, me verás una y otra vez y no vas a diferenciar el día de la noche y nunca más tendrás un sueño tranquilo ni sabrás lo que es la paz y así como te ensañes con mi pequeña así mismo me ensañaré con cada una de las personas que quieres y te importa te lo juro por el aire que estás respirando y por esa daga maldita que llevas y con la cual piensas cumplir la orden de esas viles mujeres — me ve con la frente perlada y con escalofríos en su piel y le hago ver qué no juego con lo que acabo de decirle en eso entra María la mujer que me va a atender para que mi hija llegue al mundo
—! Aaayyy ¡— es fuerte este dolor y sé que estoy a punto de conocer a mi bebé!
—Señora respire ya se le ve la cabecita, cuando sienta ganas de pujar puje... — me agarró de los barrotes que están en la cabeza de la cama, pero sin quitar la vista de ese hombre que tiene la sombra del verdugo encima y los hilos en manos, brazos y pies por ser manejado como títere, huye de mi mirada y yo por dentro con cada pujó imploro para que me ayuden a que mi hija llegue a dónde yo nunca debí salir al lado de mi gente...
Se escucha un llanto fuerte... Estruendoso con el cual nos hace ver a todos que una hermosa guerrera acaba de nacer
— Señora es hermosa... —me dice María y Rosa con lágrimas en los ojos esas mujeres han sido mi única compañía estos últimos meses de mi vida
Me colocan a mi bebé en mi pecho es hermosa llora con fuerza mi princesa... La beso en la frente respiro profundo y la acunó en mis brazos.
Hija mía te bendigo y este día a esta hora y este momento declaró sobre ti la gracia divina y la buena fortuna serás agua en el desierto, luz en la penumbra, el soplo de brisa fresca a tu andar, la gracia de la virtud está sobre ti porque declaró que serás una guerrera de la vida una vencedora, una luchadora ese calor en el frío invierno, con una sola mirada verás almas en ti paso mi discernimiento y la fuerza arrolladora de un vendaval, la fuerza del universo te envuelven y te llenaras tu fuerza de ella y por dónde pases tu luminiscencia cegara, mi espíritu te acompaña hija mía perdóname por no estar en cuerpo físico, mi destino no te marcara y nunca podrá alcanzarte, vive hija mía, triunfa y sé feliz como yo lo fui con mi gente y mi abuela que sé que allí estarás bien- esto último me quiebra y me permito llorar levanto la vista al hombre que espera su momento...
— Salgan... — dice con voz plana, neutra y yo aferro a mi hija, María la va a tomar y este le dice
— No, déjasela salgan, saben que deben hacer... Ellas niegan y me ven con sus ojos empañados en lágrimas dando la espalda y abandonando la habitación
Carlo se acerca a mi lado y yo no abandono sus ojos un solo instante
— Lo siento señora... sabe que no es personal sigo órdenes y mi lealtad está contra persona - cuando pronuncia esas palabras el alma se me va a los pies y aferro a mi hija que ese momento abre esos maravillosos ojos color zafiro y solo puedo derramar lágrimas y dar gracias por permitirme llevarme esa imagen, ocultando mi desesperación veo los barrotes en mi ventana y sé que afuera están hombres parado custodiando entradas y salidas la única forma de salvarla es aceptar mi destino pero no puedo permitir que el cumpla ordenes sobre la vida de mi hija su fortuna es otra lo sé y así va hacer... Carlos baja la mirada y la ve
— Los, los ojos del señor... — dice en un murmullo
—Siii y sabes mejor que nadie que todo esto es una bajeza que esas no podrán pagar ni en esta vida ni en la otra lo que planearon maquiavélicamente en mi contra y contra mi hija Él observa a mi hija y a mí y se pasa las manos por la cara y el cabello
— ¿Qué debo hacer? Cómo llego con su gente... Cómo los contacto.
Suelto el aire contenido y doy gracias
—En mi cuarto detrás de las maletas arriba del closet hay una gaveta adentro hay una maleta morada allí oculto entre ropa preparé un bolso y en la parte de alenté está la dirección de mi Abuela y un teléfono, pero no me confío que puedan estar intervenido — él baja la cabeza y asiente — solo te tomara un día de viaje sé que lo puedes lograr entrégala en sus manos a mi Abuela sé que ella sabrá que hacer —las lágrimas recorren mis mejillas y veo a mi hija dormida en mis brazos cuando levanto la vista y veo los ojos del hombre al frente de mí y sé que llegó mi momento...
—Lo siento señora — me dice mientras toma mi hija y me la coloca a un lado yo me recuesto y la arrimo con cuidado a mí, veo el puñal que tiene en la mano y únicamente volteo a verle la cara a mi hija y me permito pensar en él en su padre... Le doy un último pensamiento, aunque no lo merezca y siento como a un costado se entierra en mi carne esa hoja filosa que me causa un dolor inmenso y se hunde en lo más profundo saliendo y volviendo entrar llevándose por medio órganos y mi último aliento veo a mi hija con las últimas lágrimas saliendo de mis ojos y con el último suspiro confío que será feliz y tendrá otro destino...