Inevitables

1222 Palabras
Al sentir sus labios chocar con los míos, con fuerza, pero con ternura, tomando todo de mí sin pregunta, abriendo paso en mí y yo abriendo mis labios para el cómo si encajamos perfectamente como dos puzzle, como si miles de fuegos artificiales explotarán a nuestro al rededor, me aferra por la cintura y del cuello subo mis brazos con necesidad de sentirlo, los deslizo hasta su cuello atrayendo más hacia mí correspondiendo a este torbellino de sensaciones, cuando.me pongo en punta de mis zapatillas y él me atrae más hacia el casi levantándome del suelo, se intensifica el beso y escucho un jadeo de su parte y yo lo sigo y es como si la danza de nuestras lenguas calientes, húmedas y suaves se vuelven más salvajes. Cuando me siento sin aire disminuyó el ritmo, pero él se niega a dejarme ir mordiendo y chupando mi mis labios y yo solo lo imito compartiendo las mismas ganas de tomar todo de él. Me siento mareada por lo compartido. Mi primer beso y jamás pensé que fuera algo así y con un Payo que no conozco, al llegar esos pensamientos vuelvo a la realidad poco a poco y al abrir los ojos me encuentro con sus ojos cerrados él abre lentamente los ojos dejando ver unos hermosos ojos verdes aceitunas oscurecidos por el deseo y la necesidad y me siento bien verlo tan afectado como yo. — ¡Nathan! Cariño... Él resopla con frustración y yo lo empujó fuerte doy la vuelta para irme, pero me toma por la espalda — Ella no es nadie... No somos novios no somos nada. Cuando siente que quiero sacarme, es que no entiendo su explicación si esa chica ha estado guindada de él desde que llegó incluso compartía su moto... — Por favor, Por favor vamos a encontrarnos mañana... aquí a las nueve en la entrada de la feria ven sola voy a venir solo, solo quiero saber de ti, conocerte, vamos di que si princesa. Me calmo y los vellos de la nuca y la espalda se me erizan al sentir su aliento en mi oreja Volteo y lo veo y si quiero verlo y quiero saber de él... — Está bien mañana en la entrada de la feria a las nueve. Sonrió y él me devuelve la sonrisa. Salgo encontrando a tres de los chicos amigos de el parado como haciendo guardia de adónde nos encontrábamos, paso, por un lado, dándoles solo un vistazo buscando la salida — ¡Princesa! ¡Por Dios! ¿Dónde estabas?, casi me infarto buscándote ya íbamos a hablar con los encargados de la casa del susto. Estalla Dikan apenas me ve con la clara preocupación y molestia tallada en su expresión frustrada por perderme y no saber dónde estaba las chicas tan igual que él. — De verdad lo siento... Trato de actuar de lo más normal, pero en realidad siento los labios hinchados y por la vista de los chicos debo tener las mejillas como dos cerezas. Mis primos levantan la vista al mismo tiempo a la entrada de la casa del susto y yo volteo con el corazón galopando como lo hace Cleopatra mi yegua cuando la monto y él está viéndome y con una sonrisa tonta que es ejemplo de la mía al verlo, pero se borra cuando la misma chica lo toma por el mentón y lo besa y allí siento horrible tanto que quisiera ir y arrancarla de su lado y ni yo misma reconozco estos pensamientos los cuales no son digno de mí, pero él la toma por los dos brazos y la aparta y me busca con la mirada y yo volteo para seguir con mis primos no quiero pensar en esto que estoy sintiendo en lo profundo de mí y sé que es el comienzo de algo, siento una conexión que esta por encima de mí y de todo, es como algo que debe ser... somos inevitable — Ya debemos irnos chicos es tarde y creo que el algodón de azúcar me cayó mal... señala Azucena con cara de malestar — Claro te comiste tres... dice riendo Perla — Es que me encanta Al llegar de dejar a las chicas solo estamos Dikan, Perla y yo que soy la última en dejar antes de ellos irse a su casa. —Te acompaño princesa. Susurra Dikan, puesto que Perla se quedó dormida en la parte de atrás de la camioneta, pero yo sé que quiere interrogar por mi desaparición de hoy y no quiero confesarle lo que sucedió y no me gusta mentir y menos cuando ni yo misma sé que paso no termino de encajar lo que sucedió. — Sabes que no te voy a obligar a que me cuentes lo que pasó princesa hoy con ese Payo. Me ve fijo desafiando hablar, pero me muerdo la lengua para no tener que defenderme de algo que es mío y no querer compartirlo... — Únicamente te voy a decir que tengas cuidado Nicolleta aunque eres fuerte y muy realista y sé que sabes defenderte, solo quiero que tengas cuidado de verdad con chicos como ese... y sin nombrar que estaba en la feria con su novia y no le importo, ya esa actitud deja ver quién es él y sus valores y odiaría que sufrieras y te lastimara. Cuando señala lo de su novia se me cae el alma a los pies algo dentro de mí se remueve al tal punto que siento vergüenza y dolor... tanto que he cuestionado ese tipo de proceder incluso hoy con Sofía estaba besándose con otro chico siendo novia de mi primo y que vine hacer yo... pues lo mismo... y aunque él.me.dijo que no era su novia, es difícil de creer... viéndolo como lo señala Dikan No levantó la vista y sin ser consciente de mí se me cristalizan los ojos, Dikan levanta mi cara por el mentón y me sonríe como cuando estábamos pequeños y me consolaba porque no lograba dar los saltos como quería con mi poni — Solo quiero que seas consiente de lo que haces, princesa recuerda tus mismas palabras no es una opción estar bajo la ignorancia — Gracias. Le digo con la voz entrecortada y lo abrazo — ¿Cómo te encuentras tú? Le pregunto separándome de su pecho, sé que él le gustaba Sofía mucho — Sinceramente, mal, pero estaré bien como dijiste es mejor temprano que tarde, aunque ya me había imaginado de verdad a futuro con ella... debo sonar patético por eso y de paso me dejó por ese... — Ni se te ocurra Dikan solamente eres un gran chico leal, honesto y ella es la que no te merece pues simple se merece a ese no lo pongas en duda ok... Le digo sería y lo vuelvo abrazar fuerte — Bien nos vemos mañana. Me dice despidiéndose y yo recuerdo mi cita, aunque sé que es una locura quiero volver a verlo, conocerlo saber de él — Mmm... No Dikan mañana voy a trabajar todo el día en unos diseños que tengo en mente algo y no quiero dejar pasar la idea. — Caramba tanto fue lo que pasó con ese Payo que te inspiro. Me dice con picardía Y yo lo veo sonriendo y pensándolo ni te imaginas... Ni te lo imaginas...
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