Oniros se hallaba en la entrada misma de la cueva y Filotes, al escucharlo, asomó su cabeza por el hueco en la roca. –¿Qué haces tú aquí? –chilló Oniros, mirando a Ramnusia. –¿Qué hace él aquí? –preguntó Filotes, señalando a su hermano. El desconcierto en el rostro de Oniros era evidente. –Filotes, me habías dicho que estabas ideando un plan, no que ya lo habías concretado. ¿Éste era tu plan? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Qué piensan hacer? Estaba segura de que se sentía traicionado. –¿Cómo me has encontrado? –preguntó Filotes. –Es mi mundo, ¿recuerdas? Eventualmente iba a encontrarte. –Veo que te alegras de verme –intervino Ramnusia. –Tú no sabes lo que he padecido todo este tiempo. No imaginas lo que ha pasado aquí. Yo llevaba un estilo de vida y se ha visto interrumpida por tus hermanos. Qu

