Desperté en mi cama, y junto a mi se encontraba Adriano, quien abría poco a poco los ojos. Nos miramos un momento y sonreímos. Ambos miramos a nuestro alrededor. –No están –observé. –Creo que deben volver a sus mundos. No hay nada que tengan que hacer por aquí ya. Asentí. –Creo que necesitamos una ducha –dije, observando nuestra apariencia. Nos levantamos y nos dirigimos a la ducha. Cuando me desvestí y me coloqué debajo del agua caliente, Adriano observó la nueva cicatriz en mi pierna, y la recorrió con su dedo índice. –Aún no me cuentas qué te ha pasado aquí. Parece una estrella. Esto no fue un accidente. –No lo fue. Es una flor. Un narciso. Tuve que dibujarlo en la piel para invocar a Ramnusia. Es su símbolo. Ese fue el plan que ideamos con Filotes para poder invocarla y que estu

