Después de casi un mes de la partida de Leo, cada noche la misma pesadilla se apoderaba de los sueños de Mélodi, a Leo lo rodeaban muchas luces blancas que lo hacían irse de su lado, de pronto Mélodi se encontraba sola, la luz que iluminaba su oficina se había ido también con él, dejándola en completa obscuridad, mientras Richard revivía entre las tinieblas burlándose de ella. - ¡Te ha dejado sola tu guía Mélodi, pobre, pobre Mélodi! ¿Quién te salvará ahora de mi? Richard se abalanzaba hacía Mélodi con aquella flecha negra, Mélodi se despertó sudando por aquella pesadilla, se sorprendió al ver qué entre la obscuridad aparecían aquellos destellos que se habían llevado a Leo - ¡Leo regresaste! - No soy Leo, mi nombre es Miguel Mélodi se sorprendió al verlo,
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