El coche siguió avanzando, y mis oidos zumbaban. Sophia hablaba, pero yo no la escuchaba. Todo eso pasó tan rápido, que en verdad no podía creer que fuera cierto. Mis compañeros, lograron organizarse para atacarme. Tanto era su desprecio para conmigo que tuvieron que llegar a tanto. Me quedé en shock momentáneamente, ¿Qué hubiera ocurrido si Sophia y Pedro no hubiesen llegado? Sentí un poco de miedo y abracé mi cuerpo como si tuviera frió. El coche avanzaba y Pedro y Sophia conversaban, pero yo seguía sin escuchar nada. Llevé mis rodillas a mi pecho y me acurruqué en el asiento trasero. ─ Mey, ¿Estás bien? ─alcancé a escuchar, pero no supe quién habló. Sentí que el coche frenó bruscamente, provocando que saliera de mi aturdimiento. Recuerdo que tanto Sophia como Pedro, bajaron y de inmedi

