─ ¿Sigues dormida? ─escuché la dulce y melodiosa voz de mi adorada prima, del otro lado de la puerta de mi habitación. Gruñí molesta, pues no quería despertar─. Hoy tienes un día importante, ¿recuerdas? ─siguió insistiendo del otro lado de la puerta. Abrí los ojos algo adormecida. Me senté a la orilla de la cama y me quedé ahí un instante sin pensar en nada─ ¿Puedo pasar? ─insistió mi prima─ . Tengo una sorpresa para ti ─gruñí haciendo aprobatoria su petición. Entró en mi habitación con una especie de maleta, se sentó frente a mi y me sonrió─ Traje muchos obsequios de Atlanta ─dijo sacando una cantidad exagerada de ropa de todo tipo─. Elige lo que más te guste y vístete. Lava tu cara y dientes y después vendré para arreglar tu cabello. ─ ¿Qué es lo que planeas, Nina? ─pregunté algo adormi

