Capítulo 5

1043 Palabras
El guardia no supo decirnos nada, simplemente se desmayó y fue llevado a una de las habitaciones para ser atendido. Mientras tanto, Annabelle y yo partimos a nuestra luna de miel, ya que visitaríamos a reyes de otro país y eso era algo bueno para crear alianzas entre naciones. Bastantes guardias nos acompañaban y el rey esperaba que esta ocasión la usáramos para tener un heredero, cosa que demostraba que el tema iba a empezar. —¿Qué vamos a hacer respecto al heredero? —preguntó mi ahora esposa y yo no supe que contestarle, la verdad es que las cosas se estaban saliendo de control. —Simplemente digamos que todo fue bien y que es cuestión de esperar. Hablemos con la reina y que ella busque una solución —contesté, ella se rió y yo simplemente di vuelta la pagina. —¿Qué ella busque una solución? —siguió preguntando, a mi ya me estaba molestando eso. —Si, ella fue quien ideo todo esto. Que ella busque la solución, no quiero saber nada de tomar decisiones hasta que sea rey —dije sin más y hasta ahí quedó la conversación. Nos tomó bastante tiempo llegar al destino. Primero viajamos en la limusina, luego tomamos un avión y después desde el aeropuerto, otra limusina vino a recogernos y nos dejó en nuestro hotel. Si bien visitaríamos a los reyes, preferimos quedarnos en un hotel para mayor privacidad. Al tratarse de nuestra luna de miel lo aceptaron, pero la verdad es que había muchas cosas más ocultas en ese viaje. Las playas en este lugar lucían hermosas, era una pena que no pudiera visitarlas. Adoro el mar desde pequeña, recuerdo que hacía surf en mi tiempo libre y amaba pasar tiempo en las olas con mis amigos. Luego mis padres murieron y simplemente dejé ese pasatiempo, pero me gustaría volver a intentarlo algún día. Pero se que va a ser imposible, ahora estoy totalmente condenada. —Quiero visitar esas playas —dijo de repente Anni. —Ve cuando quieras —dije yo también y ella comenzó a moverse inquieta y me tomó la mano. —Vayamos juntos alteza —comenzó a decir muy alterada, pero claramente era algo que no podía hacer. —No puedo Anni y lo sabes —contesté yo y ella bajo la mirada triste— Bueno, podemos encontrar alguna manera —dije cediendo al final y de repente sonrió alegremente y me sentí mejor. Llegamos al hotel y nos tocó instalarnos. La verdad es que no hicimos mucho luego de eso, nos acostamos a dormir porque estábamos agotados y en la noche tenemos un evento con el rey Andrew. Anni se durmió de inmediato y a mi me tomó más tiempo que a ella, pero fue bastante fácil entrar en ese sueño reparador, cuando ella me comenzó a abrazar de repente. Desde que ella sabe mi identidad, digamos que todo se ha vuelto más sencillo y casi no batallo con nada referente a eso. Me siento más en calma ahora y eso me da la esperanza de que no todo es tan malo. Al llegar la noche me desperté y por la oscuridad acabé tropezándome. Pude ver a la distancia una luz y tardé un poco en darme cuenta que era la luz del baño y que mi esposa se estaba bañando. Entré y ella me saludo, por lo que decidí bañarme yo también y terminar más rápido. Ella se puso un vestido de gala rojo y yo un traje n***o formal, la idea era destacar y ella más que nada debía dar una fuerte impresión, por ser más que nada la futura cara del país. Todo fue bastante casual, nos recogió la limusina y nos dejaron entrar todo normal. La entrada fue increíble. Ambos pasamos por el pasillo y ella fue tomada de mi brazo, literalmente todas las personas de ese lugar, la miraron con admiración y yo no pude sentirme más orgulloso de ella. Claramente fue la mejor elección a esposa y cara del país. Es hermosa, comprensiva y cero prejuiciosa, es la mujer perfecta. —Bienvenido príncipe Bruno y… —dijo el rey Andrew, pero se quedó en pausa al ver a mi esposa. —Princesa Annabelle —dijo ella y el la vio con admiración. —Bienvenido príncipe Bruno y su hermosa esposa, la princesa Annabelle. Estoy totalmente encantado de conocerlos, ella es mi esposa —dijo el presentando a su mujer, la reina Sofía era la mujer más bella del país según nos han dicho. —La reina Sofía —dijo ella y tomó la mano de Anni— Que belleza de mujer, ven conmigo querida —siguió diciendo y se la llevó, se veía nerviosa, pero le guiñé un ojo para que vea que confió en ella. —Tienes una esposa encantadora —dijo el rey y yo le sonreí. —La reina Sofía también es encantadora y querida por todos aquí —dije yo también y el me correspondió la sonrisa. —Sofía hace mucho por el reino, todos la aman, eso es claro —siguió diciendo y yo no dejé de sonreír en ningún momento. Es claro que el rey no le da mucho crédito a su esposa y no se esfuerza mucho por dárselo— Por cierto, tu esposa tiene un nombre extraño —dijo de repente y yo me reí. —No es originaria de nuestro país, por eso tiene un nombre diferente. Pero yo creo que es lo que la hace más perfecta, tiene una gran cultura y se esfuerza cada día por adaptarse al país que pronto reinara. No existe una mujer mejor que ella para ser mi esposa y la madre del país —terminé mi explicación y me despedí de el, ya estaba agobiado por sus preguntas. Acepté un champagne que estaban sirviendo y me dediqué a observar a todas las parejas bailar y a la distancia estaba Annabelle, rodeada de un montón de mujeres bebiendo y riendo. El verla me demostró que claramente es la persona indicada para esta fiesta, ella está en su entorno. No es como Helen, no es una pueblerina que desentonaría con la nobleza. Ella es una digna jovencita encantadora, que queda perfectamente mezclada entre el resto de los nobles.
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