Liora —Cállate la boca, imbécil. Tus padres están muertos. Tu casa ardió. Tu hermanita cuelga en el patio. No te queda nadie más que yo… y vas a escucharme y obedecer cuando yo lo diga, zorra omega. La voz del guardia todavía vive dentro de mi cráneo, como un eco sucio que no sabe morir. Siento otra vez el tirón brutal de mi cabello, mis rodillas raspando el suelo, las patadas obligándome a levantarme cuando el cuerpo ya no podía más. Todos muertos. Familia. Personal. Todo reducido a cenizas por lo que soy. No fui tan ingenua como para creer que aquel secuestro era solo por ser omega. Si ese fuera el motivo… también se habrían llevado a mi hermana. El pensamiento me duele y me alivia al mismo tiempo. Culpa y consuelo mezclados como veneno dulce. —Quédate de rodillas y desátame el c

