POV KAVIN
Le di mi palabra a Logan que haría todo lo posible por mantener a flote la empresa de sus padres, pero ahora con todo lo sucedido; lo único que deseo es venderla en pedazos y poder estar tranquilo con Mar a mi lado. Pero mantenerla engañada toda la vida, no creo que sea una muy buena idea. Mi conflicto interno empieza a causarme migraña. Alargo mi mano sobre el asiento del auto, en busca de Mar; ella observa fuera de la ventana al igual que siempre, pero está más callada de lo normal.
- ¿Cómo está Leah? – pregunto para romper con el silencio que reina a nuestro alrededor.
- Para serte sincera, me preocupa – comenta sin verme a la cara – En verdad odia a Logan y creo que terminará lastimándose a sí misma.
- Intenta hablar con ella; no es seguro el camino por el cual quiere andar – eso llama su atención.
- ¿Lo dices por los socios de Logan? – la mención de mi familia me eriza la piel, pero intento mantener mi rostro relajado.
- Lo digo por todo.
- Logan jamás lastimaría a Leah, si alguien me preocupa son esas personas – mi corazón se encoje de pánico.
- No son malas personas – me atraviesa con la mirada
- ¿Los conoces? – desvío la mirada, no quiero que mi expresión delate mis sentimientos – Tranquilo, no voy a pedirte ninguna información que te comprometa en el trabajo. Ya no es necesario.
- ¿Qué quieres decir?
- Digo que ya no es necesario que me digas quienes son – la observo fijamente, ¿es por eso que está tan pensativa? Ya debe saber que, en verdad, mi familia es dueña de la empresa y Logan solo es un representante… o solo nos conoce como “socios”. Muero por preguntarle lo que sabe, pero no puedo arriesgarme a revelar datos innecesarios, de todos modos. No hay fotografías mías en la red, de eso me he encargado personalmente. A los ojos del mundo, el rostro de Kaleb es el que aparece cuando tecleas el apellido de mi familia.
- Sí quieres hablar, sabes que estoy para escucharte – tomo su mano con fuerza
- Son poderosos, no hay nada que pueda hacer contra ellos. Al menos sé a quienes dirigir mi odio, es lo único que puedo hacer – sus palabras hacen que mi corazón vuelva a temblar y las ganas de conservar esa estúpida empresa, se disminuyen con creces. Jamás pensé que el hecho de ser yo mismo, me traería problemas. No respondo, nos quedamos en silencio hasta llegar a casa, ella se dirige a la ducha y yo me quedo en la sala; necesito un trago. Si vendo la empresa de Logan, me vería obligado a mantener esta farsa; pero quiero poder estar con ella libremente. Tal vez solo necesito más tiempo a su lado, demostrarle con hechos que no soy una mala persona - ¿Qué sucede? ¿Hay problemas en la empresa? – Mar se acerca, lleva el cabello húmedo.
- Algo así – tomo el último sorbo de vino - ¿Tienes hambre?
- No, la verdad… - se acerca a mi y con total admiración, la observo sentarse a horcajadas sobre mi regazo – Quiero un poco de cariño de tu parte. Además, debo compensar el haberte dejado solo en el almuerzo.
- Me agrada como piensas, cariño – acaricio su espalda lentamente mientras la veo inclinar su rostro sobre el mío, entrelazando nuestros labios en una danza lenta y apasionada; con cada beso hace que el calor en mis venas se eleve poco a poco, es delicioso.
- Te adoro, lo sabes ¿verdad? – no sé cómo interpretar sus palabras debido a su tono triste.
- Lo sé – introduzco mi mano en su cabello, acariciando su cuello en el camino. Ella vuelve a besarme, pero esta vez; restriega su cuerpo sobre mi entrepierna, haciendo que despierte todo mi deseo en ese instante – Mar, ¿Qué pasa? – en lugar de responderme, besa mi cuello mientras se deshace de cada botón de mi camisa.
- Quiero demostrarte lo mucho que te adoro – sentir su aliento tan cerca de mi piel, nubla mi mente. Intento tumbarla sobre el sillón para poder hacerla mía, pero me detiene – Esta vez, quiero estar a cargo – pide con sus manos en mi cremallera.
- Como digas, saltaría del balcón si me lo pidieras en este instante – confieso
- Esta vez, seré yo la que salte… sobre ti – mierda, la adoro. Subo su camisón lo justo para sentir la piel de su trasero, acariciándola lentamente – Esta noche, solo quiero que observes y disfrutes ¿entendido?
- Sí – siento como introduce su mano en mis pantalones, acariciando mi deseo erecto y necesitado de ella. Suelto un jadeo sin siquiera intentar detenerlo; ella me sonríe mientras me acaricia, provocando que el deseo se acumule deliciosa y dolorosamente.
- Adoro escucharte jadear – besa mi cuello, si es que se puede decir así; prácticamente está arrastrando su lengua sobre mi piel. Libera mi falo de mi pantalón y se levanta levemente, siento como arrastra la punta por sus pliegues húmedos dándonos placer a ambos. Luego, lentamente se desliza sobre mí, hasta estar totalmente llena con mi deseo palpitante en su interior; es una de las sensaciones más intensas que he vivido a su lado. Creo que estoy muy emocionado de que ella tomara la iniciativa esta vez. Cuando empieza a mover sus preciosas caderas de la manera más lenta y deliciosa que he sentido, es como si pudiera tocar el paraíso con mis dedos.
- ¡Carajo! – jadeo, me acomodo sobre el sillón. Observo cada movimiento de su cuerpo; el vaivén de sus pechos frente a mí, su expresión llena de lujuria mientras intenta contener sus gemidos y el movimiento de sus caderas sobre mi v***a húmeda por su coño.
- Ah… - aumenta la rapidez de sus movimientos conforme su orgasmo crece, se sostiene de mis hombros arañándome la piel al mismo tiempo que sus pliegues internos intentan exprimir mi falo – Córrete conmigo – ordena y empieza a saltar, ver sus preciosos pechos moverse de esa manera junto con el sonido húmedo de nuestros centros encontrándose, empiezan a elevarme. Dejo caer mi cabeza hacia atrás, recostándola en el borde del sillón dejándome llevar por completo y en el momento en que su orgasmo la hace gemir, también me dejo caer de esa torre que ha construido para mi – Eres perfecto – jadea agotada pero aún moviendo sus caderas para sacar hasta la ultima gota de mi liberación; siento como nos empapamos con los fluidos de nuestros deseos.
- No, tú eres perfecta – la corrijo, tomo su nuca de manera violenta y estampo nuestros labios; la beso exigiendo cada centímetro de su boca.
- Espera… alguien podría vernos – su comentario me hace reír.
- ¿Te preocupas por eso hasta ahora? – pregunto incrédulo – Acabas de exprimirme cual limón para tu limonada.
- No uses esa clase de analogía - me reprende – Me dejé llevar un poquito.
- ¿Un poquito? – beso su cuello rápidamente – Ya quiero ver cuando te dejes llevar por completo. Creo que quedaré fuera del juego por un mes o más.
- ¡¿Quieres dejar de burlarte de mí?! – oculta su rostro en mi cuello, abrazándose a mí. El movimiento se siente bien, aun estoy enterrado en el fondo de su ser.
- No es burla, es un deseo tirado al viento – la abrazo, rodeando su pequeña cintura con mis brazos - ¿Podemos seguir en la cama?
- De hecho, quiero dormir – dice aun oculta.
- Cenemos algo antes, no puedes quedarte así – le recuerdo
- No tengo apetito.
- Solo un poco de fruta ¿te parece? – se endereza sobre mi regazo.
- Bien – le ayudo a ponerse de pie y arreglar su camisón. Luego hago lo propio con mi ropa. Nos sentamos en la mesa ya servida, pero sin ningún empleado a la vista – De hecho, quiero algo de leche – dice al ver el jugo en su vaso.
- ¡Sr. Tulley! – el mayordomo viene segundos después en compañía de Troy.
- ¿Señor?
- Trae algo de leche tibia para Mar – pido
- En seguida – él se retira en busca de lo solicitado.
- ¿Qué sucede? – pregunto a Troy
- Tiene una llamada – me informa
- Estoy ocupado – veo a Mar comer pequeños trozos de pera
- Es importante – me muestra el IPad y veo que es mi hermano.
- Come un poco – pido a Mar – Vuelvo enseguida – le doy un beso en la coronilla.
- Claro – tomo el IPad y me dirijo al estudio, si Kaleb decide hacer una videollamada debe ser algo importante.