No sabes cómo duele la vida, no sabes cómo duele abrir los ojos y que ella no esté. Napoleón se había levantado temprano y esta vez fue por los recuerdos que lo habían levantado en la madrugada, todos relacionados con el accidente, inconclusas piezas que hacían su cuerpo temblar. Pesadillas, así les llamaba a los recuerdos pasados donde fue feliz, pero ahora era una persona que lo había tenido todo y él mismo había perdido todo. Zoy, Amanda y ahora su pequeña Ana que pasaba más tiempo lejos de él. Parecía sentirse más cómodo envuelto en espejismos y muros, en oscuridad. Últimamente estaba teniendo recuerdos del accidente, una discusión, risas y luego gritos. El accidente, pero algo seguía sin quedarle claro. ¿Qué había pasado ese día? Pero tal vez lo ideal sería olvidar, tal vez... Así

