La vida de Oliver tampoco fue color de rosas, con tan solo un bebé en brazos y sin tener idea de lo que debía hacer, salió del hospital directo para su nuevo hogar. Tomó un taxi puesto que él no tenía auto, pero con las dificultades que aún tenía en su movilidad hubiera sido imposible manejar uno así lo tuviera. A más o menos media hora de trayecto desde el hospital, llegó a su casa y recién se dio cuenta que no tenía ni siquiera un pañal para cambiar al pequeño Alex. Soltó el aire que retenía en los pulmones y se dispuso a comprar todo lo que posiblemente necesitaría, así que tomó a su hijo y salió de compras a una tienda de productos para bebés. Al llegar al lugar se sintió abrumado, había tantas cosas y todo pensaba que posiblemente necesitaría en algún momento, pero tampoco se podí

