Sorprendido por lo que encontró sería decir poco, lo que menos se imaginaba era ver a ese extraño junto al bebé. Un hombre mayor se encontraba acunando al pequeño bebé en sus brazos, y que parecía estar dormido pacíficamente ajeno a todo lo que sucedía afuera de esas cuatro paredes, pero lo que no contaba era que la puerta se cierre antes que él pueda impedirlo, y el sonido del seguro activó muy tarde todas sus alarmas de que algo no estaba bien. Nada que venga de James presagiaba algo bueno, y por algo había pedido que venga Anastasia, sin dudas para retenerla nuevamente. Su angustia creció a niveles abismales, de pensar en todo lo que podría pasarle a Anastasia en las garras de James, y él ahí, encerrado sin poder hacer nada, había caído estúpidamente en la trampa de James, cuando él

