Niko se quedó tan impactado de verla que apenas reaccionó a bajar del elevador antes de que cerraran las puertas. Por su parte Kayla sintió que el corazón iba a salirsele por la boca. — Tú...¿qué haces aquí? — llegó a articular aunque después de preguntar se sintió demasiado estúpida. Era obvio que no era una visita social, él iba a ver a su hijo...como ella lo hizo. Niko se aflojó el nudo de la corbata. De repente estaba sudando como testigo falso. — Estemmm...vine a ver a Sasha...— dijo con una voz que no sonó como la de él. Ella se cruzó de brazos y alzó una de sus cejas. — Me alegra verte mejor por cierto...— agregó él. — No gracias a tí — le respondió ella ácida. Él agachó los hombros derrotado y suspiró. — Lo sé y lo siento...ojalá algún día puedas perdonarme...por todo Kayl

