Regresamos con la gente, estaba por amanecer, y un grupo de indígenas del pueblo irían a la misma sierra hacia el pueblo a vender sus artesanías y danzar para ganar un poco de sustento, le seguimos el paso ayudándoles con la carga, estábamos bastante retirados, pasamos en medio de los acantilados para acompañarlos en una caminata de cuatro horas de ida y de regreso, hasta el atardecer, debíamos levantarnos temprano para regresar en la tarde, al anochecer a eso de las diez deberíamos estar de regreso, transcurrió el día para ellos como cualquier otro, hablaban, reían entre ellos, me hablaban en su idioma y en español, una embarazada no se separó de mi lado en ningún momento, la ayudaba a bajar por las senderos peligrosos, para que no fuera a caerse, ella llevaba sus vestidos hechos a manos

