Caminé al jet que me llevaría a mi siguiente parada, Kentucky me esperaba. Subí, acomodándome en un asiento para pasar cómoda las próximas cinco horas de viaje. Estoy sola, lo preferí así porque era mejor. Además, no debíamos permitirnos menos seguridad en la asociación, buscaban a Kashed y a Gale como hijos perdidos. Nos querían engañar. Antes de llegar a la asociación nos dimos cuenta que Gale llevaba un chip de rastreo, que se le fue quitado sin anestesia y de una manera bizarra y dura.
Tuvimos que cambiar de lugar, pero pronto estaríamos de vuelta a las tierras de los hijos del diablo. Miré por la ventana del jet las nubes blancas. Y pensé qué Agnes y Charlie no habían buscado manera de hablar conmigo, ni de explicar las cosas. Tendría que buscar mis propios medios, Dominic tendría que hablar sí porque sí. Por otro lado estaba Tales, él también tendría que confesar algunas cosas. Mi teléfono vibró, anunciando un mensaje.
Desconocido:
«Los papeles ya los tengo, fotos también. Ya sabes dónde encontrarme. »
Ashier.
Había conseguido fotografías. No respondí el mensaje, guardé el teléfono, y cerré los ojos. No pretendía dormir, sino pensar o recordar. Desde hoy, no sé porqué, pero llevaba pensando en Jeremy. Tal vez dónde sea que él esté, pero en paz, pensaba en mí. Muchas veces sentí el viento golpear contra mí, sabía que eran ellos, como me lo prometieron.
Resoplé.
Sentí mis manos cosquillear y los pies también. Me sentí ansiosa y desesperada por llegar a Kentucky, y ver a las personas que posiblemente no me esperaban. Y sin querer hacerlo, me dormí.
-¿Matt? -llamé y no hubo respuesta.
Miedo corrió por mis venas, la angustia también. Sentí como me pegaban un metal por detrás, haciéndome caer al piso, jadeé del dolor tan repentino y fuerte, me volteé lentamente sacando mi pistola para disparar y lo hice.
Me levanté del piso con el dolor de espalda, sentía el líquido caliente correr mi espalda, pero no me detuve. Bajé las escaleras, lentamente,tratando de no hacer ruido.
-Matt-susurré-. Matt,cariño, por favor escúchame-bramé sin respuesta.
Me desesperé en cuanto escuché otro disparo, y vi a otro hombre ingresar a la casa, disparé a su dirección, y después me vi caer al suelo por un golpe palpitante en mi cabeza. ¿Era un golpe? ¿Una bala? ¿Un cuchillo?
Mis oídos pitaban, mi cabeza palpitaba, y mi vista se tornaba borrosa.
-Matt-mi voz sonó rasposa.
Sangre se ciñó a mi ropa, y a mi cuerpo. No podía moverme, sentía que no podía hacerlo, mi cuerpo pesaba, no estaba en mis cinco sentidos. Perdía la conciencia, lo sabía, tenía miedo. Matthew no aparecía.
-¡Abby, reina, resiste! -escuché su voz, y pude cerrar mis ojos en paz.
Abrí mis ojos. Las lágrimas llenaron mis ojos, haciendo de mi vista borrosa, un sollozo escapó de mis labios sin evitarlo, y de pronto me encontré llorando, sumida en aquel recuerdo que pensé que no recordaría nunca. Ya sabía que había pasado, las piezas encajaban una por una, de una manera dolorosa. Había sentido el impacto de una bala. Una bala atravesó mi cráneo,lo sabía. ¿Cómo es que estoy aquí todavía? ¿Por qué no morí? ¿Por qué no me llevaron con mi familia?
Mis sollozos aumentaron y grité. No me importó estar en el avión, grité y lloré, desahogándome de lo que me estaba pasando y de lo que me atormentaba. Pensé en Matthew, había logrado recuperar la mitad de mis recuerdos, lo sabía. Lo había hecho. Recordaba su sonrisa, sus palabras, la manera en la que nos conocimos. Nosotros en cuero, escapando, él salvándome. Puedo recordarlo casi todo, y de pronto sentí la necesidad de estar a su lado. Me doy cuenta ahora, que él era mi fuerte. Mi brújula. Y lo necesitaba, necesitaba escuchar su voz, susurrándome que me amaba, después de dos años. Lo necesitaba, ansiaba sus besos, sus caricias, sus abrazos.
-Estamos a punto de aterrizar-se escuchó por los altavoces.
Me puse el cinturón, aún con las lágrimas corriendo por mis mejillas.
El sonido de un disparo llenó mi mente, asustándome.
Ahora no sólo me atormentarán las pesadillas de mi familia muerta, sino mi propio recuerdo siendo disparada en mi cabeza. Sintiendo el impacto fuerte, sintiéndome vacía.
(...)
Toqué la puerta dos veces.
Estaba nerviosa, pensando mil y unas escenas dónde me negaban estar aquí, dónde me decían que me fuera, donde no me querían y me rechazaban. Pensaba en todo aquello y me dolía. Si hacían eso, estaban en todo su derecho de hacerlo. Los había abandonado a pesar de todo lo que hicieron por mí después de la muerte de mis padres, los abandoné, solamente para brindarles protección de lejos. Al menos hice eso, protegerlos, pero nunca les devolví dinero, ni el amor que me dieron cuándo lo necesitaba.
-¿Abby? -escuché la voz melodiosa de mi tía, Amada, y la maleta resbaló de mi mano.
La miré, había envejecido un poco, pero no dejaba de parecerse a mi madre. Tenía sus pintas iguales, el cabello, sus ojos y su nariz. Eran tal para cual.
-Amada... -mi voz se escuchó ronca.
Su cuerpo y el mío impactaron en un abrazo. Escuché sus sollozos y los míos, la abracé fuertemente pensando que se podía partir en pedazos. Que se iría, y me dejaría aquí. La abracé fuertemente haciéndole saber lo mucho que la he, y los he extrañado. Me sentía, un tanto completa de felicidad. Solamente lo necesitaba a él, y estaría completamente feliz y llena de amor.
-Vamos a dentro mi niña-se separó de mí, limpiando sus mejillas.
Sus ojos estaban rojos, y notaba en ellos un brillo particular de felicidad. Asentí,pasando a la casa nuevo que habían comprado. Era muy acogedora, de tonos suaves. Dejé mi maleta al lado de un mueble, y me senté en el. Escuché gritos y risas, seguidos de pasos de unas escaleras. Mi corazón paró al ver dos niños corriendo por la casa.
-¿Son...?
-Sí, llamaré a John mi niña-asentí, con las lágrimas en los ojos de nuevo.
¡Tengo primos!
La felicidad aumentaba cada vez más. Mi tía había ido a buscar a mi tío John, poco después apareció él mirándome de pies a cabeza. Por segundos me sentí como una intrusa, pero después ver su sonrisa reflejada y sentir cómo me abrazaba me sentí en casa. Solo que había una persona que me gustaría que estuviera aquí.
Mucho amorrr, ay qué bello.
Abby ya recordó qué pasó:o
Abby recuerda a Tales cómo algo más:o
Me encantan kajskajsaksjkadjs.
Espero les guste mis amores:3
Besos.
Los quiero. Caminé al jet que me llevaría a mi siguiente parada, Kentucky me esperaba. Subí, acomodándome en un asiento para pasar cómoda las próximas cinco horas de viaje. Estoy sola, lo preferí así porque era mejor. Además, no debíamos permitirnos menos seguridad en la asociación, buscaban a Kashed y a Gale como hijos perdidos. Nos querían engañar. Antes de llegar a la asociación nos dimos cuenta que Gale llevaba un chip de rastreo, que se le fue quitado sin anestesia y de una manera bizarra y dura.
Tuvimos que cambiar de lugar, pero pronto estaríamos de vuelta a las tierras de los hijos del diablo. Miré por la ventana del jet las nubes blancas. Y pensé qué Agnes y Charlie no habían buscado manera de hablar conmigo, ni de explicar las cosas. Tendría que buscar mis propios medios, Dominic tendría que hablar sí porque sí. Por otro lado estaba Tales, él también tendría que confesar algunas cosas. Mi teléfono vibró, anunciando un mensaje.
Desconocido:
«Los papeles ya los tengo, fotos también. Ya sabes dónde encontrarme. »
Ashier.
Había conseguido fotografías. No respondí el mensaje, guardé el teléfono, y cerré los ojos. No pretendía dormir, sino pensar o recordar. Desde hoy, no sé porqué, pero llevaba pensando en Jeremy. Tal vez dónde sea que él esté, pero en paz, pensaba en mí. Muchas veces sentí el viento golpear contra mí, sabía que eran ellos, como me lo prometieron.
Resoplé.
Sentí mis manos cosquillear y los pies también. Me sentí ansiosa y desesperada por llegar a Kentucky, y ver a las personas que posiblemente no me esperaban. Y sin querer hacerlo, me dormí.
-¿Matt? -llamé y no hubo respuesta.
Miedo corrió por mis venas, la angustia también. Sentí como me pegaban un metal por detrás, haciéndome caer al piso, jadeé del dolor tan repentino y fuerte, me volteé lentamente sacando mi pistola para disparar y lo hice.
Me levanté del piso con el dolor de espalda, sentía el líquido caliente correr mi espalda, pero no me detuve. Bajé las escaleras, lentamente,tratando de no hacer ruido.
-Matt-susurré-. Matt,cariño, por favor escúchame-bramé sin respuesta.
Me desesperé en cuanto escuché otro disparo, y vi a otro hombre ingresar a la casa, disparé a su dirección, y después me vi caer al suelo por un golpe palpitante en mi cabeza. ¿Era un golpe? ¿Una bala? ¿Un cuchillo?
Mis oídos pitaban, mi cabeza palpitaba, y mi vista se tornaba borrosa.
-Matt-mi voz sonó rasposa.
Sangre se ciñó a mi ropa, y a mi cuerpo. No podía moverme, sentía que no podía hacerlo, mi cuerpo pesaba, no estaba en mis cinco sentidos. Perdía la conciencia, lo sabía, tenía miedo. Matthew no aparecía.
-¡Abby, reina, resiste! -escuché su voz, y pude cerrar mis ojos en paz.
Abrí mis ojos. Las lágrimas llenaron mis ojos, haciendo de mi vista borrosa, un sollozo escapó de mis labios sin evitarlo, y de pronto me encontré llorando, sumida en aquel recuerdo que pensé que no recordaría nunca. Ya sabía que había pasado, las piezas encajaban una por una, de una manera dolorosa. Había sentido el impacto de una bala. Una bala atravesó mi cráneo,lo sabía. ¿Cómo es que estoy aquí todavía? ¿Por qué no morí? ¿Por qué no me llevaron con mi familia?
Mis sollozos aumentaron y grité. No me importó estar en el avión, grité y lloré, desahogándome de lo que me estaba pasando y de lo que me atormentaba. Pensé en Matthew, había logrado recuperar la mitad de mis recuerdos, lo sabía. Lo había hecho. Recordaba su sonrisa, sus palabras, la manera en la que nos conocimos. Nosotros en cuero, escapando, él salvándome. Puedo recordarlo casi todo, y de pronto sentí la necesidad de estar a su lado. Me doy cuenta ahora, que él era mi fuerte. Mi brújula. Y lo necesitaba, necesitaba escuchar su voz, susurrándome que me amaba, después de dos años. Lo necesitaba, ansiaba sus besos, sus caricias, sus abrazos.
-Estamos a punto de aterrizar-se escuchó por los altavoces.
Me puse el cinturón, aún con las lágrimas corriendo por mis mejillas.
El sonido de un disparo llenó mi mente, asustándome.
Ahora no sólo me atormentarán las pesadillas de mi familia muerta, sino mi propio recuerdo siendo disparada en mi cabeza. Sintiendo el impacto fuerte, sintiéndome vacía.
(...)
Toqué la puerta dos veces.
Estaba nerviosa, pensando mil y unas escenas dónde me negaban estar aquí, dónde me decían que me fuera, donde no me querían y me rechazaban. Pensaba en todo aquello y me dolía. Si hacían eso, estaban en todo su derecho de hacerlo. Los había abandonado a pesar de todo lo que hicieron por mí después de la muerte de mis padres, los abandoné, solamente para brindarles protección de lejos. Al menos hice eso, protegerlos, pero nunca les devolví dinero, ni el amor que me dieron cuándo lo necesitaba.
-¿Abby? -escuché la voz melodiosa de mi tía, Amada, y la maleta resbaló de mi mano.
La miré, había envejecido un poco, pero no dejaba de parecerse a mi madre. Tenía sus pintas iguales, el cabello, sus ojos y su nariz. Eran tal para cual.
-Amada... -mi voz se escuchó ronca.
Su cuerpo y el mío impactaron en un abrazo. Escuché sus sollozos y los míos, la abracé fuertemente pensando que se podía partir en pedazos. Que se iría, y me dejaría aquí. La abracé fuertemente haciéndole saber lo mucho que la he, y los he extrañado. Me sentía, un tanto completa de felicidad. Solamente lo necesitaba a él, y estaría completamente feliz y llena de amor.
-Vamos a dentro mi niña-se separó de mí, limpiando sus mejillas.
Sus ojos estaban rojos, y notaba en ellos un brillo particular de felicidad. Asentí,pasando a la casa nuevo que habían comprado. Era muy acogedora, de tonos suaves. Dejé mi maleta al lado de un mueble, y me senté en el. Escuché gritos y risas, seguidos de pasos de unas escaleras. Mi corazón paró al ver dos niños corriendo por la casa.
-¿Son...?
-Sí, llamaré a John mi niña-asentí, con las lágrimas en los ojos de nuevo.
¡Tengo primos!
La felicidad aumentaba cada vez más. Mi tía había ido a buscar a mi tío John, poco después apareció él mirándome de pies a cabeza. Por segundos me sentí como una intrusa, pero después ver su sonrisa reflejada y sentir cómo me abrazaba me sentí en casa. Solo que había una persona que me gustaría que estuviera aquí.
Mucho amorrr, ay qué bello.
Abby ya recordó qué pasó:o
Abby recuerda a Tales cómo algo más:o
Me encantan kajskajsaksjkadjs.
Espero les guste mis amores:3
Besos.
Los quiero.
Caminé al jet que me llevaría a mi siguiente parada, Kentucky me esperaba. Subí, acomodándome en un asiento para pasar cómoda las próximas cinco horas de viaje. Estoy sola, lo preferí así porque era mejor. Además, no debíamos permitirnos menos seguridad en la asociación, buscaban a Kashed y a Gale como hijos perdidos. Nos querían engañar. Antes de llegar a la asociación nos dimos cuenta que Gale llevaba un chip de rastreo, que se le fue quitado sin anestesia y de una manera bizarra y dura.
Tuvimos que cambiar de lugar, pero pronto estaríamos de vuelta a las tierras de los hijos del diablo. Miré por la ventana del jet las nubes blancas. Y pensé qué Agnes y Charlie no habían buscado manera de hablar conmigo, ni de explicar las cosas. Tendría que buscar mis propios medios, Dominic tendría que hablar sí porque sí. Por otro lado estaba Tales, él también tendría que confesar algunas cosas. Mi teléfono vibró, anunciando un mensaje.
Desconocido:
«Los papeles ya los tengo, fotos también. Ya sabes dónde encontrarme. »
Ashier.
Había conseguido fotografías. No respondí el mensaje, guardé el teléfono, y cerré los ojos. No pretendía dormir, sino pensar o recordar. Desde hoy, no sé porqué, pero llevaba pensando en Jeremy. Tal vez dónde sea que él esté, pero en paz, pensaba en mí. Muchas veces sentí el viento golpear contra mí, sabía que eran ellos, como me lo prometieron.
Resoplé.
Sentí mis manos cosquillear y los pies también. Me sentí ansiosa y desesperada por llegar a Kentucky, y ver a las personas que posiblemente no me esperaban. Y sin querer hacerlo, me dormí.
-¿Matt? -llamé y no hubo respuesta.
Miedo corrió por mis venas, la angustia también. Sentí como me pegaban un metal por detrás, haciéndome caer al piso, jadeé del dolor tan repentino y fuerte, me volteé lentamente sacando mi pistola para disparar y lo hice.
Me levanté del piso con el dolor de espalda, sentía el líquido caliente correr mi espalda, pero no me detuve. Bajé las escaleras, lentamente,tratando de no hacer ruido.
-Matt-susurré-. Matt,cariño, por favor escúchame-bramé sin respuesta.
Me desesperé en cuanto escuché otro disparo, y vi a otro hombre ingresar a la casa, disparé a su dirección, y después me vi caer al suelo por un golpe palpitante en mi cabeza. ¿Era un golpe? ¿Una bala? ¿Un cuchillo?
Mis oídos pitaban, mi cabeza palpitaba, y mi vista se tornaba borrosa.
-Matt-mi voz sonó rasposa.
Sangre se ciñó a mi ropa, y a mi cuerpo. No podía moverme, sentía que no podía hacerlo, mi cuerpo pesaba, no estaba en mis cinco sentidos. Perdía la conciencia, lo sabía, tenía miedo. Matthew no aparecía.
-¡Abby, reina, resiste! -escuché su voz, y pude cerrar mis ojos en paz.
Abrí mis ojos. Las lágrimas llenaron mis ojos, haciendo de mi vista borrosa, un sollozo escapó de mis labios sin evitarlo, y de pronto me encontré llorando, sumida en aquel recuerdo que pensé que no recordaría nunca. Ya sabía que había pasado, las piezas encajaban una por una, de una manera dolorosa. Había sentido el impacto de una bala. Una bala atravesó mi cráneo,lo sabía. ¿Cómo es que estoy aquí todavía? ¿Por qué no morí? ¿Por qué no me llevaron con mi familia?
Mis sollozos aumentaron y grité. No me importó estar en el avión, grité y lloré, desahogándome de lo que me estaba pasando y de lo que me atormentaba. Pensé en Matthew, había logrado recuperar la mitad de mis recuerdos, lo sabía. Lo había hecho. Recordaba su sonrisa, sus palabras, la manera en la que nos conocimos. Nosotros en cuero, escapando, él salvándome. Puedo recordarlo casi todo, y de pronto sentí la necesidad de estar a su lado. Me doy cuenta ahora, que él era mi fuerte. Mi brújula. Y lo necesitaba, necesitaba escuchar su voz, susurrándome que me amaba, después de dos años. Lo necesitaba, ansiaba sus besos, sus caricias, sus abrazos.
-Estamos a punto de aterrizar-se escuchó por los altavoces.
Me puse el cinturón, aún con las lágrimas corriendo por mis mejillas.
El sonido de un disparo llenó mi mente, asustándome.
Ahora no sólo me atormentarán las pesadillas de mi familia muerta, sino mi propio recuerdo siendo disparada en mi cabeza. Sintiendo el impacto fuerte, sintiéndome vacía.
(...)
Toqué la puerta dos veces.
Estaba nerviosa, pensando mil y unas escenas dónde me negaban estar aquí, dónde me decían que me fuera, donde no me querían y me rechazaban. Pensaba en todo aquello y me dolía. Si hacían eso, estaban en todo su derecho de hacerlo. Los había abandonado a pesar de todo lo que hicieron por mí después de la muerte de mis padres, los abandoné, solamente para brindarles protección de lejos. Al menos hice eso, protegerlos, pero nunca les devolví dinero, ni el amor que me dieron cuándo lo necesitaba.
-¿Abby? -escuché la voz melodiosa de mi tía, Amada, y la maleta resbaló de mi mano.
La miré, había envejecido un poco, pero no dejaba de parecerse a mi madre. Tenía sus pintas iguales, el cabello, sus ojos y su nariz. Eran tal para cual.
-Amada... -mi voz se escuchó ronca.
Su cuerpo y el mío impactaron en un abrazo. Escuché sus sollozos y los míos, la abracé fuertemente pensando que se podía partir en pedazos. Que se iría, y me dejaría aquí. La abracé fuertemente haciéndole saber lo mucho que la he, y los he extrañado. Me sentía, un tanto completa de felicidad. Solamente lo necesitaba a él, y estaría completamente feliz y llena de amor.
-Vamos a dentro mi niña-se separó de mí, limpiando sus mejillas.
Sus ojos estaban rojos, y notaba en ellos un brillo particular de felicidad. Asentí,pasando a la casa nuevo que habían comprado. Era muy acogedora, de tonos suaves. Dejé mi maleta al lado de un mueble, y me senté en el. Escuché gritos y risas, seguidos de pasos de unas escaleras. Mi corazón paró al ver dos niños corriendo por la casa.
-¿Son...?
-Sí, llamaré a John mi niña-asentí, con las lágrimas en los ojos de nuevo.
¡Tengo primos!
La felicidad aumentaba cada vez más. Mi tía había ido a buscar a mi tío John, poco después apareció él mirándome de pies a cabeza. Por segundos me sentí como una intrusa, pero después ver su sonrisa reflejada y sentir cómo me abrazaba me sentí en casa. Solo que había una persona que me gustaría que estuviera aquí.
Mucho amorrr, ay qué bello.
Abby ya recordó qué pasó:o
Abby recuerda a Tales cómo algo más:o
Me encantan kajskajsaksjkadjs.
Espero les guste mis amores:3
Besos.
Los quiero.