Francia, París.
Dominic nos había comunicado al grupo, que la misión ya se llevaría a cabo. Estábamos aterrizando ahora a París junto a Kashed, algo un tanto incómodo para mí. Cómo Dom había dicho, seríamos los escoltas de la escoria de Kashed. En cuanto su estúpido jet aterrizó completamente, bajamos. Tales y Charlie adelante, Agnes y yo atrás. Unas camionetas negras, unas BMW aparecieron un minuto después, tres camionetas para ser exacta.
Me tocaba ir con Tales en la camioneta número dos, Charlie en la uno y Agnes en la tres. Caminé para entrar en la parte trasera, para luego entrara Kashed, para después también Tales, y Kashed quedara en el medio. Las camionetas se pusieron en marcha, y yo me mantuve alertas en todo el camino. Tenía un mal presentimiento, algo malo iba a ocurrir en la noche. En cuanto viera a Gale, algo explotaría.
Miré de reojo a Tales. Y no sé porqué mierdas se me resultó atractivo en estos momentos. Lo está.
Los lentes de contacto que llevaba puesto, me estaba guardando en ellos la carretera que tomábamos para llegar a dónde sea que esté viviendo Kashed, o una de sus mansiones. Usaríamos esto a nuestro favor en algún momento.
Una hora. Una hora después, entrábamos a un bosque inclinado, de camino rústico que llevaba a una mansión, literalmente bonita. No era elegante, no era fea tampoco. Estaba en unos términos considerables. La gran reja que aportaba para entrar con los autos, se abrieron. Y poco luego, divisé una pequeña fuente que le daba un toque de favor a la casa, algo terrorífico. Habían unos veinte hombres más o menos, unos cuantos en la entrada y para completar aquí dentro. Con lo que me resulta ser metralletas en manos, y chalecos antibalas con granadas.
El auto se detiene. Bajamos todos, incluso los hombres que venían trabajando.
-Irá a su despacho, grupo uno lo acompañe-escuché por el intercomunicador.
Éramos nosotros. En cuanto vi a mi grupo, cada uno a sentimos, acompañando a Kashed dentro de la casa. Eché vistazo rápido, tenía un toque vanguardista, me gustaba. Se veía cómodo, no era para nada extravagante, una mini-mansión normal. Algo bonito, que concuerda mucho con la comodidad y silencio. Las paredes eran de color melocotón, y el techo era de color beige. Había una lámpara de araña colgando, pero no era grande sino mediana. Pocos muebles de cuero color n***o, lindos. Y una mesa larga, con seis sillas más o menos. Nos dirigimos a las escaleras, subiendo. Pasamos puertas por puertas, hasta llegar a una puerta de dos, que tenía código para ingresar. Kashed ingresó uno, y se metió. Agnes y yo fuimos dentro, los hombres afuera.
La oficina tenía de color rojo, n***o y blanco. El blanco le daba un toque extraño, pero algo aceptable. Pero ya, no seguiré husmeando. Le eché un ojo a Agnes, y me di cuenta que presionaba un dedo contra su pierna, estaba nerviosa. Yo lo estaría, pero sin embargo estoy tranquila. Aunque aún tenía ese presentimiento de algo grave. Bueno, no podía ser tan grave, pero lo era. Tal vez alguien me reconocería.
«No, eso no puede ser. Te pintaste el cabello de nuevo, es rubio y parece natural». «También llevas kilos de maquillaje encima».
Cierto, pero, ¿qué sería?
Espero que no tengamos que tentar con disparar, porque sino todo se iría a la mierda con el plan. Rezo, porque no sea nada eso. Quiero terminar con esto lo más rápido posible, quiero salir de aquí. Miré a Kashed y hablaba por teléfono con una expresión muy seria. El tipo ya estaba viejo, y un poco regordete. Miré la hora en mi reloj, 9: 43 pm.
Faltaba hora y media.
Pensé en Tales.
Pensé en Agnes y Charlie.
Mis hermanos.
Mis padres.
Y mis tíos.
Pero mi pensamiento se quedo en Tales, y recordando aquella noche con Ashier. Hay información que él sabe, y no me puede revelar. Aún así le pedí que le diera papeles de Tales, necesitaba ver que no fuera alguien sucio, un pariente o no sé. ¡Era mi novio j***r! Ese recuerdo, porque estoy segura que fue un recuerdo, se sentía tan real, se sentía vivido. Y no lo recuerdo, me frustra tanto no recordar nada. Me asfixia no saber qué pasó, y también me destruye saber que me han mentido durante un largo tiempo. ¿Podría ser largo? No lo sé. Lo pensaba así. La cicatriz en modo cráneo, que creo que es de un Corte Constitucional cuchillo profundo, está lo suficientemente sano. Exceptuando aquella vez que me rompí cuando la descubrí.
Angustia, dolor, desesperación, miedo, traición, desamor.
Eso sentía ahora mismo.
Me sentía un león enjaulado sin salida, sin escapatoria de lo que está pasando.
(...)
Llegamos, al fin llegamos. Estábamos en un puerto de barco, dónde harían la compra. Mis manos sudaban, pero no corazón estaba tranquilo. Aún sentía que podía pasar algo, pero alejé ese sentimiento. No podía pensarlo, porque no iba a pasar nada. Todos salimos del auto, de nuestros hombres habían cuatro. No contando con mi grupo, ellos sí eran de Kashed. A Tales le tocaba ponerse de francotirador, por ayuda.
Nosotros tres haríamos el resto.
Respiré más aire y lo solté.
Estaba preparada para la mini explosión que se iba a formar en unos minutos. Miré a Agnes y asintió, Charlie igual. Teníamos que estar en posiciones. Nos llevaríamos a Gale y listo. Caminamos, y después de minutos vimos dos autos, y hombres fuera de él. No eran muchos, menos mal. Eso quiere decir que Gale confía en Kashed, pero obviamente este último no.
Nos detuvimos frente a frente a ellos. Pero luego, los pusimos detrás de los otros mastodontes, cómo por escudo. Traíamos chaleco antibalas, pero eso no nos cubría mitad del cuerpo completo. Kashed y Gale se acercaron para estrechar manos y darse un abrazo acompañado de risas. Tomé mi arma, quitándole el seguro apuntando la cabeza del mastodonte que tenía al frente. Él no sabía que tenía un arma directo en la cabeza.
Esperaría la señal.
Diez, nueve...
Cinco,cuatro...
Noté el brillo por encima de uno de los edificios, era ahora y ya. Disparamos los tres al mismo tiempo y todos se alarmaron, dos del lado de Gale estaban ya tirados en el suelo, me fui cruzando por el medio de las balas a por Gale. Un mastodonte se me apareció en frente, dándome un puñetazo en la nariz, no la sentí crujir, no la partió. Le propiné una patada en el estómago, luego un disparo en la cabeza. Hice mi camino, Gale estaba por montarse en un auto cuando disparé a su pierna.
-A mí no te me escapas-susurré, acercándome a él.
Lo agarré de la camisa, pegando su cabeza con el capó de un carro, no se desmayó. Le metí un seco golpe con el arma y Gale cayó desplomado, esto fue fácil, pero pronto vendrían más. Miré a los demás, y estaban caminando a mí para ayudarme.
Tales nos esperaba del otro lado de un edificio, con un carro. Habíamos cumplido, lo hicimos.
Tenemos a Gale.
-Buen trabajo-mascullé seria.
-Abby...
-Ni una palabra más.
Hey heyyyyyy.
¡Aquí ta! Oh, si.
Capítulo más o menos largo jiji.
Ya ando inspiradota, kakjakskajsjakd.
Espero les guste mucho este capítulo ?
Besos amores míos.
Los quiero.
Francia, París.
Dominic nos había comunicado al grupo, que la misión ya se llevaría a cabo. Estábamos aterrizando ahora a París junto a Kashed, algo un tanto incómodo para mí. Cómo Dom había dicho, seríamos los escoltas de la escoria de Kashed. En cuanto su estúpido jet aterrizó completamente, bajamos. Tales y Charlie adelante, Agnes y yo atrás. Unas camionetas negras, unas BMW aparecieron un minuto después, tres camionetas para ser exacta.
Me tocaba ir con Tales en la camioneta número dos, Charlie en la uno y Agnes en la tres. Caminé para entrar en la parte trasera, para luego entrara Kashed, para después también Tales, y Kashed quedara en el medio. Las camionetas se pusieron en marcha, y yo me mantuve alertas en todo el camino. Tenía un mal presentimiento, algo malo iba a ocurrir en la noche. En cuanto viera a Gale, algo explotaría.
Miré de reojo a Tales. Y no sé porqué mierdas se me resultó atractivo en estos momentos. Lo está.
Los lentes de contacto que llevaba puesto, me estaba guardando en ellos la carretera que tomábamos para llegar a dónde sea que esté viviendo Kashed, o una de sus mansiones. Usaríamos esto a nuestro favor en algún momento.
Una hora. Una hora después, entrábamos a un bosque inclinado, de camino rústico que llevaba a una mansión, literalmente bonita. No era elegante, no era fea tampoco. Estaba en unos términos considerables. La gran reja que aportaba para entrar con los autos, se abrieron. Y poco luego, divisé una pequeña fuente que le daba un toque de favor a la casa, algo terrorífico. Habían unos veinte hombres más o menos, unos cuantos en la entrada y para completar aquí dentro. Con lo que me resulta ser metralletas en manos, y chalecos antibalas con granadas.
El auto se detiene. Bajamos todos, incluso los hombres que venían trabajando.
-Irá a su despacho, grupo uno lo acompañe-escuché por el intercomunicador.
Éramos nosotros. En cuanto vi a mi grupo, cada uno a sentimos, acompañando a Kashed dentro de la casa. Eché vistazo rápido, tenía un toque vanguardista, me gustaba. Se veía cómodo, no era para nada extravagante, una mini-mansión normal. Algo bonito, que concuerda mucho con la comodidad y silencio. Las paredes eran de color melocotón, y el techo era de color beige. Había una lámpara de araña colgando, pero no era grande sino mediana. Pocos muebles de cuero color n***o, lindos. Y una mesa larga, con seis sillas más o menos. Nos dirigimos a las escaleras, subiendo. Pasamos puertas por puertas, hasta llegar a una puerta de dos, que tenía código para ingresar. Kashed ingresó uno, y se metió. Agnes y yo fuimos dentro, los hombres afuera.
La oficina tenía de color rojo, n***o y blanco. El blanco le daba un toque extraño, pero algo aceptable. Pero ya, no seguiré husmeando. Le eché un ojo a Agnes, y me di cuenta que presionaba un dedo contra su pierna, estaba nerviosa. Yo lo estaría, pero sin embargo estoy tranquila. Aunque aún tenía ese presentimiento de algo grave. Bueno, no podía ser tan grave, pero lo era. Tal vez alguien me reconocería.
«No, eso no puede ser. Te pintaste el cabello de nuevo, es rubio y parece natural». «También llevas kilos de maquillaje encima».
Cierto, pero, ¿qué sería?
Espero que no tengamos que tentar con disparar, porque sino todo se iría a la mierda con el plan. Rezo, porque no sea nada eso. Quiero terminar con esto lo más rápido posible, quiero salir de aquí. Miré a Kashed y hablaba por teléfono con una expresión muy seria. El tipo ya estaba viejo, y un poco regordete. Miré la hora en mi reloj, 9: 43 pm.
Faltaba hora y media.
Pensé en Tales.
Pensé en Agnes y Charlie.
Mis hermanos.
Mis padres.
Y mis tíos.
Pero mi pensamiento se quedo en Tales, y recordando aquella noche con Ashier. Hay información que él sabe, y no me puede revelar. Aún así le pedí que le diera papeles de Tales, necesitaba ver que no fuera alguien sucio, un pariente o no sé. ¡Era mi novio j***r! Ese recuerdo, porque estoy segura que fue un recuerdo, se sentía tan real, se sentía vivido. Y no lo recuerdo, me frustra tanto no recordar nada. Me asfixia no saber qué pasó, y también me destruye saber que me han mentido durante un largo tiempo. ¿Podría ser largo? No lo sé. Lo pensaba así. La cicatriz en modo cráneo, que creo que es de un Corte Constitucional cuchillo profundo, está lo suficientemente sano. Exceptuando aquella vez que me rompí cuando la descubrí.
Angustia, dolor, desesperación, miedo, traición, desamor.
Eso sentía ahora mismo.
Me sentía un león enjaulado sin salida, sin escapatoria de lo que está pasando.
(...)
Llegamos, al fin llegamos. Estábamos en un puerto de barco, dónde harían la compra. Mis manos sudaban, pero no corazón estaba tranquilo. Aún sentía que podía pasar algo, pero alejé ese sentimiento. No podía pensarlo, porque no iba a pasar nada. Todos salimos del auto, de nuestros hombres habían cuatro. No contando con mi grupo, ellos sí eran de Kashed. A Tales le tocaba ponerse de francotirador, por ayuda.
Nosotros tres haríamos el resto.
Respiré más aire y lo solté.
Estaba preparada para la mini explosión que se iba a formar en unos minutos. Miré a Agnes y asintió, Charlie igual. Teníamos que estar en posiciones. Nos llevaríamos a Gale y listo. Caminamos, y después de minutos vimos dos autos, y hombres fuera de él. No eran muchos, menos mal. Eso quiere decir que Gale confía en Kashed, pero obviamente este último no.
Nos detuvimos frente a frente a ellos. Pero luego, los pusimos detrás de los otros mastodontes, cómo por escudo. Traíamos chaleco antibalas, pero eso no nos cubría mitad del cuerpo completo. Kashed y Gale se acercaron para estrechar manos y darse un abrazo acompañado de risas. Tomé mi arma, quitándole el seguro apuntando la cabeza del mastodonte que tenía al frente. Él no sabía que tenía un arma directo en la cabeza.
Esperaría la señal.
Diez, nueve...
Cinco,cuatro...
Noté el brillo por encima de uno de los edificios, era ahora y ya. Disparamos los tres al mismo tiempo y todos se alarmaron, dos del lado de Gale estaban ya tirados en el suelo, me fui cruzando por el medio de las balas a por Gale. Un mastodonte se me apareció en frente, dándome un puñetazo en la nariz, no la sentí crujir, no la partió. Le propiné una patada en el estómago, luego un disparo en la cabeza. Hice mi camino, Gale estaba por montarse en un auto cuando disparé a su pierna.
-A mí no te me escapas-susurré, acercándome a él.
Lo agarré de la camisa, pegando su cabeza con el capó de un carro, no se desmayó. Le metí un seco golpe con el arma y Gale cayó desplomado, esto fue fácil, pero pronto vendrían más. Miré a los demás, y estaban caminando a mí para ayudarme.
Tales nos esperaba del otro lado de un edificio, con un carro. Habíamos cumplido, lo hicimos.
Tenemos a Gale.
-Buen trabajo-mascullé seria.
-Abby...
-Ni una palabra más.
Hey heyyyyyy.
¡Aquí ta! Oh, si.
Capítulo más o menos largo jiji.
Ya ando inspiradota, kakjakskajsjakd.
Espero les guste mucho este capítulo ?
Besos amores míos.
Los quiero.
Francia, París.
Dominic nos había comunicado al grupo, que la misión ya se llevaría a cabo. Estábamos aterrizando ahora a París junto a Kashed, algo un tanto incómodo para mí. Cómo Dom había dicho, seríamos los escoltas de la escoria de Kashed. En cuanto su estúpido jet aterrizó completamente, bajamos. Tales y Charlie adelante, Agnes y yo atrás. Unas camionetas negras, unas BMW aparecieron un minuto después, tres camionetas para ser exacta.
Me tocaba ir con Tales en la camioneta número dos, Charlie en la uno y Agnes en la tres. Caminé para entrar en la parte trasera, para luego entrara Kashed, para después también Tales, y Kashed quedara en el medio. Las camionetas se pusieron en marcha, y yo me mantuve alertas en todo el camino. Tenía un mal presentimiento, algo malo iba a ocurrir en la noche. En cuanto viera a Gale, algo explotaría.
Miré de reojo a Tales. Y no sé porqué mierdas se me resultó atractivo en estos momentos. Lo está.
Los lentes de contacto que llevaba puesto, me estaba guardando en ellos la carretera que tomábamos para llegar a dónde sea que esté viviendo Kashed, o una de sus mansiones. Usaríamos esto a nuestro favor en algún momento.
Una hora. Una hora después, entrábamos a un bosque inclinado, de camino rústico que llevaba a una mansión, literalmente bonita. No era elegante, no era fea tampoco. Estaba en unos términos considerables. La gran reja que aportaba para entrar con los autos, se abrieron. Y poco luego, divisé una pequeña fuente que le daba un toque de favor a la casa, algo terrorífico. Habían unos veinte hombres más o menos, unos cuantos en la entrada y para completar aquí dentro. Con lo que me resulta ser metralletas en manos, y chalecos antibalas con granadas.
El auto se detiene. Bajamos todos, incluso los hombres que venían trabajando.
-Irá a su despacho, grupo uno lo acompañe-escuché por el intercomunicador.
Éramos nosotros. En cuanto vi a mi grupo, cada uno a sentimos, acompañando a Kashed dentro de la casa. Eché vistazo rápido, tenía un toque vanguardista, me gustaba. Se veía cómodo, no era para nada extravagante, una mini-mansión normal. Algo bonito, que concuerda mucho con la comodidad y silencio. Las paredes eran de color melocotón, y el techo era de color beige. Había una lámpara de araña colgando, pero no era grande sino mediana. Pocos muebles de cuero color n***o, lindos. Y una mesa larga, con seis sillas más o menos. Nos dirigimos a las escaleras, subiendo. Pasamos puertas por puertas, hasta llegar a una puerta de dos, que tenía código para ingresar. Kashed ingresó uno, y se metió. Agnes y yo fuimos dentro, los hombres afuera.
La oficina tenía de color rojo, n***o y blanco. El blanco le daba un toque extraño, pero algo aceptable. Pero ya, no seguiré husmeando. Le eché un ojo a Agnes, y me di cuenta que presionaba un dedo contra su pierna, estaba nerviosa. Yo lo estaría, pero sin embargo estoy tranquila. Aunque aún tenía ese presentimiento de algo grave. Bueno, no podía ser tan grave, pero lo era. Tal vez alguien me reconocería.
«No, eso no puede ser. Te pintaste el cabello de nuevo, es rubio y parece natural». «También llevas kilos de maquillaje encima».
Cierto, pero, ¿qué sería?
Espero que no tengamos que tentar con disparar, porque sino todo se iría a la mierda con el plan. Rezo, porque no sea nada eso. Quiero terminar con esto lo más rápido posible, quiero salir de aquí. Miré a Kashed y hablaba por teléfono con una expresión muy seria. El tipo ya estaba viejo, y un poco regordete. Miré la hora en mi reloj, 9: 43 pm.
Faltaba hora y media.
Pensé en Tales.
Pensé en Agnes y Charlie.
Mis hermanos.
Mis padres.
Y mis tíos.
Pero mi pensamiento se quedo en Tales, y recordando aquella noche con Ashier. Hay información que él sabe, y no me puede revelar. Aún así le pedí que le diera papeles de Tales, necesitaba ver que no fuera alguien sucio, un pariente o no sé. ¡Era mi novio j***r! Ese recuerdo, porque estoy segura que fue un recuerdo, se sentía tan real, se sentía vivido. Y no lo recuerdo, me frustra tanto no recordar nada. Me asfixia no saber qué pasó, y también me destruye saber que me han mentido durante un largo tiempo. ¿Podría ser largo? No lo sé. Lo pensaba así. La cicatriz en modo cráneo, que creo que es de un Corte Constitucional cuchillo profundo, está lo suficientemente sano. Exceptuando aquella vez que me rompí cuando la descubrí.
Angustia, dolor, desesperación, miedo, traición, desamor.
Eso sentía ahora mismo.
Me sentía un león enjaulado sin salida, sin escapatoria de lo que está pasando.
(...)
Llegamos, al fin llegamos. Estábamos en un puerto de barco, dónde harían la compra. Mis manos sudaban, pero no corazón estaba tranquilo. Aún sentía que podía pasar algo, pero alejé ese sentimiento. No podía pensarlo, porque no iba a pasar nada. Todos salimos del auto, de nuestros hombres habían cuatro. No contando con mi grupo, ellos sí eran de Kashed. A Tales le tocaba ponerse de francotirador, por ayuda.
Nosotros tres haríamos el resto.
Respiré más aire y lo solté.
Estaba preparada para la mini explosión que se iba a formar en unos minutos. Miré a Agnes y asintió, Charlie igual. Teníamos que estar en posiciones. Nos llevaríamos a Gale y listo. Caminamos, y después de minutos vimos dos autos, y hombres fuera de él. No eran muchos, menos mal. Eso quiere decir que Gale confía en Kashed, pero obviamente este último no.
Nos detuvimos frente a frente a ellos. Pero luego, los pusimos detrás de los otros mastodontes, cómo por escudo. Traíamos chaleco antibalas, pero eso no nos cubría mitad del cuerpo completo. Kashed y Gale se acercaron para estrechar manos y darse un abrazo acompañado de risas. Tomé mi arma, quitándole el seguro apuntando la cabeza del mastodonte que tenía al frente. Él no sabía que tenía un arma directo en la cabeza.
Esperaría la señal.
Diez, nueve...
Cinco,cuatro...
Noté el brillo por encima de uno de los edificios, era ahora y ya. Disparamos los tres al mismo tiempo y todos se alarmaron, dos del lado de Gale estaban ya tirados en el suelo, me fui cruzando por el medio de las balas a por Gale. Un mastodonte se me apareció en frente, dándome un puñetazo en la nariz, no la sentí crujir, no la partió. Le propiné una patada en el estómago, luego un disparo en la cabeza. Hice mi camino, Gale estaba por montarse en un auto cuando disparé a su pierna.
-A mí no te me escapas-susurré, acercándome a él.
Lo agarré de la camisa, pegando su cabeza con el capó de un carro, no se desmayó. Le metí un seco golpe con el arma y Gale cayó desplomado, esto fue fácil, pero pronto vendrían más. Miré a los demás, y estaban caminando a mí para ayudarme.
Tales nos esperaba del otro lado de un edificio, con un carro. Habíamos cumplido, lo hicimos.
Tenemos a Gale.
-Buen trabajo-mascullé seria.
-Abby...
-Ni una palabra más.
Hey heyyyyyy.
¡Aquí ta! Oh, si.
Capítulo más o menos largo jiji.
Ya ando inspiradota, kakjakskajsjakd.
Espero les guste mucho este capítulo ?
Besos amores míos.
Los quiero.