-¿¡Puedes dejar de reír!?-le gritó Sandy a Heben mientras lo fulminaba con la mirada, mientras se quitaba el maquillaje del rostro, sentada a la mesa del comedor del hotel. La obra había terminado hacía una hora y las niñas se habían retirado a sus casas. Los adolescentes de Chemia, aún estaban allí terminando de desarmar toda la escenografía y cambiarse para regresar a sus casas. Heben se limpió una lágrima que le había provocado la risa y se tranquilizó, pero no por Sandy. Más bien, a petición de Crista, quien percibió la tensión en el ambiente y todos sus esfuerzos por querer caerles bien, se estaban derrumbando y por esa razón, quería detenerlo antes de que siguiera haciéndolo. Aunque, debía admitir que aquella obra extraña e improvisada, que en parte culpa de los dos había salido as

