Para el momento en que Andy pudo recuperar la consciencia, lo primero en lo que se fijó fue en que estaba amarrado a una silla. Luego, al abrir sus ojos, se percató de que se encontraba en lo que era una vieja cabaña abandonada, y quienes parecían estar custodiándolo, no era más que los miembros del círculo interno. —Algo me dice que no debo de preguntar qué clase de estupidez están haciendo ahora, pero no puedo evitarlo debido a la situación en la que me encuentro —expresó con calma. Ante sus palabras, Kaled y Pascal terminaron de tapar cada entrada y posible salida de aquella casa, y observaron directamente al pequeño humano con una sonrisa llena de superioridad. —Pensé que Petra te había golpeado con la suficiente fuerza como para que tuvieras una dolorosa muerte —anunció Kaled. —En

