Diez años después
Mis ojos se centraron por unos minutos en lo que estaba delante de mi, el horizonte irradiaba belleza en todo su esplendor, mis ojos aún no se acostumbraban a semejante belleza. Me gustaba pasear y moverme por todos lados buscando la manera de sentirme un poco mas ajustada a todo, aunque en los últimos años nos ha ido mejor de lo que esperábamos. Los años pasaron rápidamente y nosotros nos centramos en recuperar nuestro lugar en el mundo, los niños se volvieron adultos y se convirtieron en discípulos de la secta.
Pero eso no fue todo, finalmente logramos construir toda la secta; casas, tiendas, clínicas, la casa del líder, la prisión y todo lo demás. Ahora hay tres clínicas y hay cuatro doctores y una partera en la secta. Ya tenemos un gran ejercito y no solo está formado por discípulos sino también por desertores de otras sectas o simples personas de la ciudad que quisieron unirse. Sabíamos que teníamos que demostrar poder y derribamos a la mayoría de las sectas y nos apropiamos de sus terrenos, nos hemos expandido muchísimo y gran parte de los discípulos de esas sectas se unieron a nosotros y otros cuatro o cinco fieles; murieron junto a sus líderes.
La secta creció mas de lo que me hubiera esperado nunca y eso en el fondo me alegraba bastante, mas porque ahora, después de diez años; finalmente podemos concretar nuestra venganza. Hemos saqueado, extinguido, asesinado y secuestrado personas hasta el punto de ganarnos el nombre de; la secta demonio y yo soy la Emperatriz demonio. Nuestro nombre ha arrasado en miedo los últimos cinco años y la reputación que nos ganamos es fundamental para demostrarle a la secta Shan que estamos vivos, que regresamos y que nadie nunca nos va a poder detener.
—Mi señora —Escuché una voz detrás de mi y al voltearme vi a Flesh con su rostro serio.
—¿Pasó algo Flesh? —Pregunté observándolo, el era mi mano derecha y se había vuelto mas que eso, un amigo o un hermano tal vez.
—Los demonios quieren saber que haremos a continuación —Fue lo único que dijo y yo asentí con la cabeza, para comenzar a caminar directo a la sala principal de la casa del líder, a la que yo llamó; sala del trono, porque soy la Emperatriz.
Los ciudadanos de la secta siguen manteniéndose como personas normales, ellos trabajan en sus puestos, comen, se visten y son felices. Luego están los discípulos, esos que decidieron proteger la secta. Ellos son diferentes, son considerados demonios malvados que son guiados por la Emperatriz demonio y son totalmente algo opuesto a los ciudadanos. Ellos son solo gente que vive normal, personas inocentes que no están atados a nuestros actos pero nosotros si somos culpables, hemos matado gente inocente pero también hemos salvado vidas, les dimos una oportunidad para elegir y ahora peleamos por hacerles pagar el pecado cometido.
Cuando llegué frente a la casa del líder, vi que todos mis discípulos o soldados, estaban parados con sus manos en un frente y al verme venir; simplemente se arrodillaron diciendo: “Mi señora”. Me gustaba la manera en la que me recibían, siempre me hacían sentir que yo era mucho para ellos. Delante de todos estaba mi mano izquierda, aunque ella no siempre ayuda demasiado, siempre deja que Flesh sea quien tome la iniciativa. Pero siempre trata de ayudar cuando lo ve necesario. Llegué a la sala del trono caminando mientras todos me reverenciaban y era simplemente perfecto. Me paré delante de todos dispuesta a decir mi plan actual.
—Mis queridos demonios, se que todos quieren saber como continua nuestra venganza. Es lógico, por mas de diez años no hemos hecho nada en contra de la secta Shan; quien claramente es el enemigo mortal de nuestra secta, pero aunque no hicieramos algo directo contra ellos, si hemos hecho algo; prepararnos para darles batalla y destruirlos por completo —Dije mi discurso con una sonrisa, Flesh parecía encantado con la idea y todos mis discípulos estallaron en aplausos.
—Ya pasaron diez años mi señora, ya estamos listos para contraatacar —Dijo el mayor de los discípulos y yo asentí con la cabeza.
—Tiene razón primer discípulo —El sonrió ante mi reconocimiento— Todos saben que dentro de la secta Shan; está la poderosa espada de mi abuelo. Es la espada mas poderosa que ha existido en los últimos mil años y ese es nuestro primer paso del plan —Terminé de decir y todos aplaudían maravillados, esa espada es nuestra mas grande salvación.
—Esa espada pertenece a nuestra secta, es injusto que la tengan ellos —Espetó uno de los discípulos, no se exactamente cual.
—Estoy de acuerdo con... —Me interrumpí para pensar, pero no podía sacar quien era.
—Sexto discípulos mi señora —Completó el y yo asentí.
—Estoy de acuerdo con el sexto discípulo —Dije ya muy segura— Esa espada le pertenece a mi abuelo, por ende es mía por derecho y lo que es mío es de todos ustedes —Terminé de decir y todos gritaron con fuerza, ellos estaban de acuerdo y yo también. Teníamos que recuperarla.
—¿Cual es el plan mi señora? —Preguntó Flesh acercándose un poco.
—Nos infiltraremos en la secta Shan y recuperaremos la espada —Fue lo único que dije, sabía que funcionaría— Yo entraré a los confines de la misma secta, pero necesitamos una identidad. Lo dejó en tus manos Flesh —Me dirigí a el y el simplemente me reverenció, en un claro signo de aceptación.
—Me ocuparé de ello —Dijo esté y se fue de inmediato.
—No tengo mas que decir, retírense a sus obligaciones y quiero que los seis principales discípulos de la secta; se reúnan con Flesh para que les de las indicaciones del plan, lo ejecutaremos en la mañana —Todos asintieron a mis palabras y tras una reverencia, se fueron a cumplir sus obligaciones.
Decidí ir a ver a mi hija para hablar con ella, en la mañana íbamos a comenzar el plan de infiltración y necesitaba que ella supiera que esto no duraría mucho. De todas formas Siu se va a quedar con mi querida mano izquierda y eso lo mejoraba. Fui hasta la habitación y vi a mi hermosa nena, ella solo jugaba con una espada de madera que Flesh hizo para ella, tiene diez años pero entrena bastante y aunque se que no puede hacerlo ahora, me alegra saber que ella pertenecerá a una gran generación. Todo es mágico cuando mi hija esta involucrada y algo que me encanta es convivir con ella.
—Princesa —Murmuré parándome en la puerta, ella se volteó y sonrió al verme.
—Mamá —Gritó y corrió a abrazarme.
—¿Qué estás haciendo amor? —Pregunté viendo su anterior intento de una maniobra, que ha decir verdad, no sabía hacer cuando tenía su edad.
—Estoy practicando algo que me enseño el tío Fresh, pero aún no me sale —Dijo bastante desanimada y yo le di un fuerte abrazo.
—¿Te gusta que te enseñe tu tío? —Volví a preguntar y ella asintió con la cabeza.
—Quiero ser su discípula cuando crezca —Soltó de repente y yo me reí, me puse seria para contraatacar.
—¿No quieres ser discípula de mamá? —Pregunté seria y ella me abrazó.
—Lo siento mamá, sabes que te amo pero yo quiero ser discípula del tío e hija tuya. ¿Puedo? Por fi mami —Comenzó a decir y yo me reí bastante.
—Claro que puedes Princesa y deberías aprovechar este tiempo para entrenar, ahora que tanto mamá como el tío; estarán fuera —Comenté casualmente, quería ya poder decírselo a mi hija y creí que está era la mejor manera de hacerlo.
—¿Te vas mami? —Preguntó con tristeza y yo asentí.
—Mamá tiene una misión importante junto al tío, esperó que puedas esperar nuestro regresó y entrenar mucho mientras no estamos. La señora Nani te cuidara —Le expliqué a la pequeña, mi hija tiene nueve años casi diez, es bastante pequeña pero grande a la vez y siempre entiende.
—Por supuesto mamá, entrenaré mucho mientras no están —Dijo ella y se colgó de mi, está niña es todo un caso.
Amo tanto a mi hija, tanto que siento que no podría vivir sin ella. Es el fruto de una relación que si bien fue hermosa, fue una mentira. El nunca me amo tanto como decía y yo creí sus falsas palabras hasta el punto de embarazarme, pensando que así podríamos estar juntos, cosa de la que realmente me equivoque. Pero ojo; me equivoque respecto a lo que hice pero no me arrepiento, no me arrepiento en absoluto de haberme quedado embarazada, de haber tenido a mi hija y de haberla cuidado durante diez años con un amor completamente loco.
Mi nena fue mi principal tabla de salvación en esté mundo de mierda y aunque se que traerla no fue la mejor decisión dadas las circunstancias, no me arrepiento de esté amor incondicional que me llevó a hacerlo. Separarme de ella va a ser lo mas difícil pero lo mas acercado a lo correcto. Obtener la espada de mi abuelo me daría mucha ventaja en la guerra final que pensamos crear, un día finalmente atacaremos, un día los asesinaremos a todos y cuando llegué ese día me voy a reír como nunca me reí en mi vida. Ese día le voy a enseñar al líder de la secta; Deshi, que su peor error en la vida fue conocerme.
La mañana llegó y me fui sin despertar a mi hija que dormía plácidamente en su cama, sabía que el momento había llegado y no podía quedarme a pensar, tenía que comenzar todo cuanto antes. Agarré una bolsa y guardé algunas armas esenciales junto a un retrato de Sui, quería tener a mi hija conmigo todo el tiempo. Salí para buscar a Flesh, el ya estaba preparado y lo acompañaban los seis discípulos principales de la secta para comenzar el plan.
—Chicos, recordemos el plan —Dijo Flesh una vez me posicione a su lado.
—Primero interceptamos a los seis guardias que escoltarán a la Princesa de nuestra secta hermana, antes de que lleguen a la puerta de la secta enemiga —Explicó el primer discípulo.
—Luego nos cambiaremos de ropa con ellos y el sexto discípulo la traerá a la secta —Continuó el segundo discípulo.
—Entraremos disfrazados de guardias dentro de la secta con la señora disfrazada de la Princesa, como ella siempre lleva velo; nadie notará la diferencia —Parecía que el tercer discípulo tenía problemas para decirlo.
—Luego nos dedicaremos a buscar la espada y escaparemos de la misma forma que entramos, en una semana cuando ella deba irse de regreso —Finalizó el cuarto discípulo y el quinto quedó observando molesto, no lo dejaron hablar.
—Me parece que ya está todo súper claro mi señora —Me observó Flesh y yo asentí convencida.
—Definitivamente esto va a funcionar y muy bien —Murmuré y ellos comenzaron a aplaudir, se emocionan bastante fácil a decir verdad.
—No olvides sexto discípulo; debes cuidar de la Princesa hasta que nos encontremos en dos semanas en el mismo lugar, la llevaras ahí junto a los guardias y todos cambiaremos de lugar como si nada hubiera pasado. Después de todo; su secta mantiene un perfil bajo, no podemos dejar que ellos sepan que sus secta aliada es en realidad nuestra espía —Me encantaba escuchar a Flesh hablar, el tenía una capacidad para desenvolverse verbalmente, siempre es muy respetado por todos porque inculca miedo.
A decir verdad, no creó que haya una persona capaz de inculcar mas miedo que Flesh. Su mirada seria, sus ojos penetrantes, cuanto te mira sentís que te esta leyendo el alma y ya conoce todos tus pensamientos, secretos, miedos y debilidades. Yo soy inmune a eso, le doy mas miedo yo a el que el a mi y la verdad si soy bastante temida por las personas, pero Flesh me supera en ese aspecto. Dudo que haya una persona en el mundo capaz de inculcar mas miedo que el, es impresionante lo que pueden hacer un par de ojos y un rostro de raro ermitaño malvado.
—Hora de irnos —Dije con seriedad y todos nos pusimos en marcha.