El horizonte se teñía de un triste gris, a una manera de opacar la tierra y reflejar la tristeza que invadía a cualquiera que se viera en cada acto. Era difícil mirar hacía atrás y recordar todo lo que hemos perdido, me dolía mucho pensar todo lo que había pasado, aún no podía aceptar como las cosas se habían desvanecido de esa manera. Me detuve decidida a esperar a que llegará mi gente, ya estaba en la frontera y quería verlos para saber que estaban todos bien y emprender el tan querido viaje, el viaje hacía nuestra libertad.
Mientras esperaba toqué mi vientre, solo podía pensar en mi bebé, sabía que cuando llegáramos tenía que pedirle al doctor que me checara. Comí muy poco estos días, pasé por un fuerte trauma, una depresión y cabalgue durante horas, tengo que asegurarme de que mi bebé no tiene ningún tipo de problema. Sabía que tenía que calmarme, ya tendría tiempo para llorar, estresarme y trabajar en está situación, ahora tenía que pensar en mi bebé; solo en el.
—Mi pequeño o pequeña, no importa que pasé; mamá te protegerá —Susurré mientras acariciaba lentamente mi vientre.
—Nosotros la protegeremos a usted mi señora —Habló uno de mis hombres a la distancia, sonreí al ver que todos estaban a salvo.
—Me alegra ver que todos están bien —Dije mirándolos a todos, los niños no parecían verse pero supongo deben estar en los carruajes. No son muchos en realidad, solo once niños.
—Todos estamos bien, ¿Usted como se encuentra? —Preguntó esté y yo solo no le di importancia.
—Estamos bien y estaremos bien, que lo sepan todos —Fue lo último que dije antes de arrear el caballo y continuar el viaje.
Ciertamente no estaba vagando por el mundo, yo sabía exactamente a donde debíamos dirigirnos porque era algo que ya habíamos hablado, mi padre estaba preocupado por la posibilidad de ataque y pensó algún lugar en el que pudiéramos escondernos en caso de ser atacados y no tener la fuerza para vencerlos, simplemente escondernos y mejorar nuestras habilidades para tomar la revancha. Ahora esté escondite que papá buscó para mantenernos a salvo será nuestra única esperanza en estos momentos de gran crisis.
Desdoblé el pergamino donde papá dibujo el mapa que nos llevaría a la tierra prometida, comenzamos el largo viaje donde todos me seguían ciegamente, no se sienten seguros y mas haya de todo yo les doy seguridad. ¿Por qué una niña les da seguridad? Por que es su Princesa, la hija del líder y la única heredera. Las sectas no se basan en edades sino en estatus, si eres hijo del líder te van a seguir aunque seas joven porque al ser el hijo del líder; suponen que ya has aprendido o que ya sabes o que eres la única persona en quien pueden confiar.
El viaje fue bastante lento, nos tomó alrededor de un día entero llegar allí, pero era debido a que nos perdimos y terminamos entre todos tratando de interpretar el mapa, en mi defensa; la letra de mi padre es inentendible. Si hacemos cálculos reales, nos tomaría llegar allí un unas cuatro horas como mucho, pero tomamos el camino largo porque era el mas seguro. No queríamos ir muy lejos, necesitábamos reconstruirnos y teníamos que estar cerca de la ciudad, además era importante estar pendiente de todo lo referente al enemigo y esas cosas.
—Llegamos —Dije de repente y todos comenzaron a aplaudir y reírse.
—Eso es genial mi señora —Comentó el hombre a mi lado, no le he preguntado su nombre pero es quien mas me ha ayudado.
—¿Como te llamas? —Pregunté de repente dejando a todos impactados, el parecía tener la edad del primer hermano.
—Fresh señora —Murmuró haciendo reverencia.
—De ahora en mas serás mi mano derecha, esperó juntos podamos reconstruir nuestra secta. La verdad si necesitó a alguien en quien confiar —Dije sonriendo, la verdad me estaba tomando mucho tiempo. Mientras hablábamos; entrabamos a la que sería nuestra secta, esta justo en el medio de un bosque súper oscuro al que nadie jamas entra, por eso es seguro.
—Muchas gracias mi señora, no la decepcionaré —Fue lo último que dijo.
Unos treinta minutos nos tomó entrar a la tierra prometida, el bosque era bastante espeso y todo estaba oscuro, hasta que no nos acostumbráramos a vivir aquí, lo mas conveniente era ser extremadamente cuidadoso y un corto viaje que te toma diez minutos a nosotros nos toma mas. Anda a saber que cosa rara nos encontraremos en este lugar, no lo quiero ni imaginar por favor. Seguridad ante todo. Luego de entrar; pude ver que la tierra era interesante, bastante grande pero no demasiado, estaríamos un poco apretados pero podemos manejarnos bien, además no somos demasiados.
—Bienvenidos a casa —Dije yo y todos tenía unas caras muy graciosas, pero es lógico que esté lugar necesita amor.
—Con amor todo se puede —Murmuró positivamente una mujer de atrás.
—¿Usted es? —Pregunté y ella se acercó a mi con el caballo.
—Me llamó Yaoyao, soy una agricultora de familia. Mi esposo y mi hijo van en el carruaje, el es discapacitado —Explicó la mujer, ahora entiendo porque hay un hombre en el carruaje.
—Escuchen todos; comenzaremos enterrando a los líderes justo en el centro, a partir de ahí formaremos la secta y todo será en base a sus habilidades, los que sepan de agricultura se encargaran de guiarnos para poder cultivar nuestros alimentos —Expliqué claramente y ellos asentían— Los niños tomaran clases; lo normal, luego tendrán las opcionales; medicina, artes marciales o ambas. Es importante que todos los niños se conviertan en los discípulos de la secta y así podamos restaurar la paz —Seguí explicando y parecía que todos lo entendían.
Luego de eso todo pasó normal, primero yo use la piedra de siete colores para sellar en un fuerte escudo nuestro nuevo hogar y le di la llave a Fresh, yo estaba embarazada; hasta parir, lo mejor era que no me conectara al escudo o podría ser grave. Luego todos juntos hicimos lo principal; enterramos al líder y a mis hermanos en el centro de la tierra y pensamos que con el tiempo haríamos un templo alrededor. La reconstrucción parecía bastante lenta pero a medida que los meses pasaban; todo mejoraba. A los ocho meses; ya teníamos nuestros primeros cultivos y nuestras primeras casas, no era mucho pero suficiente para albergar a la mejor cantidad de gente. Fresh se tomó el trabajo muy enserio, el es quien siempre está pendiente de todo y yo trató de ayudar pero en mi estado no puedo hacer mucho.
Una de las casitas hecha; va a ser para mi, ellos hablaban de que estaba embarazada y debía estar cómoda, además cuando mi bebé naciera; necesitaba un lugar cálido donde dormir y no estar afuera bajo una inmensa tela. Los primeros meses fueron los mas duros pero con el tiempo todo mejoró, llegó el momento en que ya podíamos al menos vivir normalmente. Los ochos meses se habían asentado finalmente y yo estaba a punto de dar a luz. El nacimiento de mi bebé fue cuidado por el doctor, no teníamos parteras ni doctoras mujeres, solo estaba el señor quien se encargaba de enseñar medicina en la escuela improvisada. El espera no solo educar hombres sino mujeres y que así tengamos mas posibilidades. Incluso Fresh y una señora que es mi mano izquierda, estábamos pensando en formar alianzas matrimoniales con otras sectas aliadas o con personas de la misma cuidad. La mejor manera de que nuestra secta crezca y se expanda, pero sobre todo que nazcan mas niños, es trayendo gente de afuera.
El nacimiento de mi bebé fue bastante complicado y doloroso, parecía que el mundo se había detenido. Fresh me dijo que todas las personas dejaron de trabajar y se quedaron quietos fuera de la casa en la que yo estaba y no se movieron de ahí hasta que mi bebé había nacido. Fresh quiso hacerse el interesante y salió feliz a dar la noticia a todos.
—Hermanos; tengo el placer de anunciar que la hija de nuestra señora ha nacido —Dijo contento, yo no sabía que hacían pero podía escuchar todo, los gritos en especial— La Princesa Siu —Fue lo último que dijo y todos comenzaron a gritar; “Larga vida a la Princesa Siu”
la verdad hasta a mi me resultaba emocionante, había tenido una hija y la había llamado “Siu” que significa “revivir”. Me pareció un buen nombre teniendo en cuenta que estamos reviviendo nuestra secta, mi hija es el comienzo de la generación que va a nacer y crecer en base a la vida que estamos llevando ahora. Se acabó la vida fácil, hoy comienza el verdadero reto de la vida y ellos van a ser parte de esa generación.
Con el pasar del tiempo se fue construyendo el resto, mas casas, una clinica, una escuela verdadera, tiendas de comida, de ropa, la casa del líder, el campamento militar donde los “soldados” se preparan para las guerras o protección. En la escuela aprenden las artes marciales pero después de eso necesitan prepararse junto al ejercito mismo, Fresh además de mi mano derecha quedó como el general o líder del ejercito, aparte de mi es quien mas conoce de estos temas por ende enseña artes marciales en la escuela y también entrena a los soldados. Con el tiempo todo fue mejorando, comenzamos a hacernos notar y poco a poco mas gente fue uniéndose a nuestra secta, los que eran niños fueron creciendo y algunos se convirtieron en hombres que protegían la paz e incluso mujeres lo hacían.
Ya no teníamos que tener miedo, ahora ellos debían temernos a nosotros porque poco a poco nos ibamos levantando. La gente nos conocía, nos hacíamos notar, querían ser parte de nosotros, nos ayudaban en cuanto podían y sabíamos que en algún momento sabrían de nosotros pero eso no pasaría hasta que yo lo decidiera. Lo hice, finalmente lo hice. Tenía un plan en mi mente que nos ayudaría a aumentar nuestras posibilidades, siempre con el apoyo de mi mano derecha e izquierda. Ellos son mis consejeros, son quienes me dicen los puntos buenos y malos de cada decisión y yo tomó la mejor opción en base a eso. A veces están de acuerdo, a veces en contra y yo tengo que tomar la decisión final.