La vida nos envolvió en una horrible encrucijada donde debíamos enfrentar lo que nos estaba pasando, nadie imagino jamas que seríamos traicionados, si bien sabíamos que algún día teníamos que enfrentar esto; jamas se cruzó por nuestra mente tan alta traición. Todos nos quedamos encerrados esperando que esos soldados malvados se fueran y así nosotros poder ver quienes fueron los fallecidos y recuperar sus tarjetas.
Como imagino que no saben a que me refiero; les explicaré. Hace bastante tiempo que nosotros somos propensos a ser atacados, heridos y/o asesinados, debido a esto; mi papá incorporó un método para que sin importar lo que pasará, siempre supiéramos quienes eran asesinados. Cada habitante, soldado, sirviente e incluso nosotros que somos la familia líder; debe utilizar una pequeña madera de cinco o seis centímetros colgando de su ropa, en está madera está el nombre y un número que lo identifica como habitante. Con eso no solo podemos saber quien murió, sino que si el cuerpo no puede ser recuperado; usamos esa madera para brindarle homenaje.
—Mi señora; ¿Ya es seguro salir? —Preguntó una de las señoras mas ancianas de la secta.
—No lo se, pero no saldremos todos; solo iré yo y me acompañaran algunos hombres. Traeré acá todas las tarjetas —Dije intentando consolar a las personas— Pero no se que hacer con sus cuerpos, son demasiados para llevarlos con nosotros —Murmuré mas para mi misma que para ellos.
—Creó que lo mejor es incendiar toda la secta con los cuerpos dentro, se que es horrible no darles sepultura pero descansaran mejor de está manera; que quedando al merced del enemigo —Hablo un hombre a la distancia, en realidad no conozco exactamente a la gente que rescaté.
—Estoy de acuerdo, pero hay que planearlo bien, no podemos dejarnos ver —Dije cansada, todo esto me estaba agotando y no sabía que hacer.
Acompañada del doctor y cuatro hombres adultos; salimos del escondite y comenzamos a revisar el área dándonos cuenta de que finalmente se habían ido. Entre lágrimas comenzamos a recoger todas las tarjetas de madera de cada cuerpo y finalmente encontramos a mi padre, quite su tarjeta pero dos de ellos lo cargaron y comenzaron a arrastrarlo hacía el pasillo.
—¿Qué hacen? —Pregunté confundida.
—No dejaremos a nuestro difunto líder quemándose en la secta, lo llevaremos con nosotros igual que los cuatro Príncipes —Contestó uno de ellos, yo no entendía porque, mi padre hubiera estado orgulloso de desaparecer con el edificio de la secta.
—Entiendo lo que sienten, pero va a ser mas difícil escapar con cinco c*******s —Intenté convencerlos pero ellos se negaban a ceder— Además, todas estás personas se quemarán acá dentro, no es justo —Concluí y uno de ellos se rió sin gracia.
—Señora; nuestra obligación como soldados es morir y quemarnos dentro de la secta, pero no podemos dejar a nuestros líderes aquí, no importa a donde vayamos; mientras sus tumbas estén en el medio, cualquier lugar será nuestra secta —Dijo esté con confianza— Lo hablamos cuando usted no estaba, decidimos que si ellos morían los llevaríamos con nosotros —Ellos estaban tan seguros de la decisión que no pude mas que desistir.
Luego de que llevaran el cadaver de mi padre envuelto en una sabana con los demás, yo seguí recogiendo tarjetas con el corazón roto, no pude salvarlos y tampoco podía llevarlos conmigo. Los cadaveres de mis cuatro hermanos también fueron llevados por ellos, al igual que las cenizas de mi madre, dejamos a mi abuelo en el santuario porque sabíamos que el solo descansaría si desaparecía con la secta al igual que los otros antepasados. Ya con todo organizado, ellos volvieron al escondite a esperar y yo me di cuenta de que esos soldados no se habían ido, estaban haciendo guardia fuera de la secta esperando que yo apareciera. Ellos estaban confiados que ya sea adentro o afuera, en algún lado yo estaba y por eso algún día debía volver.
Aproveché la distracción para enviar a Funo; mi ave fénix, para que enviará un mensaje a la secta Fadon. En el mundo esa es la única secta que está de nuestro lado por el profundo lazo de cariño de mi madre y el líder de la secta, sabíamos que si me contactaba con ellos y les explicaba lo que estaba pasando, ellos nos apoyarían para escapar de acá con cinco c*******s. Una vez cruce la frontera ya estaremos a salvo y solo será tiempo de conseguir un nuevo hogar, pero hasta entonces necesitamos ayuda.
—Señora; ¿Qué tal todo afuera? —Preguntó la misma señora de antes, vi que los niños parecían asustados pero ni siquiera se acercaban a los cuerpos.
—Están afuera de la secta, escapar va a ser difícil ya que hay una sola salida. El problema es que va a ser complicado escapar cargando a cinco personas extra, pero ya me contacté con un viejo amigo y si tenemos suerte; ellos nos ayudaran —Expliqué tranquilamente y ellos asintieron.
—No importa cuanto nos tomé señora, tenemos que llevarlos con nosotros porque solo alrededor de sus tumbas, la secta seguirá siendo nuestra secta —Volvió a decir el hombre y yo me conmoví bastante, realmente pensaba que nos enterrarían vivos a todos luego de esto.
Pasaron mas de cuatro días y nosotros seguíamos esperando la ayuda, pudimos mantener a los niños alimentados con proviciones que sacamos de la cocina de la casa pero era complicado alimentar a todos; la preferencia se la dimos a los niños y ancianos, ellos lo necesitaban mas que nosotros. Yo seguía pensando si había una manera de salir sin ayuda, la verdad es que ellos insistían en que debiamos esperar mas, no era seguro mandar ayuda en esté momento y seguro el estaba esperando el momento justo, pero yo sabía que tenía una gran responsabilidad y debía sacar a esta gente de aquí a salvo, a mi gente.
Estuve los cuatro días pensando una buena manera de no ser vistos hasta llegar a la frontera, creía que podría encontrar la manera de irnos fácilmente, incluso salí varias veces para espiar los movimientos del enemigo y poder burlarlos y escapar finalmente. Encontré un punto ciego por el cual no se moverían y una manera de distraerlos para que los demás puedan cruzar la frontera. Eso no solo sería una perfecta distracción sino que además le daría una desaparición física a todos los cuerpos de nuestros amados soldados y de la inocente gente que no pudo esconderse y de esa que decidió morir por nosotros. Mientras hacía mi espionaje matutino, veo venir a mi ave con una carta en el pico y se la quitó rápido para que no alertar al enemigo.
Querida Pyralis;
Siento mucho lo que está pasando, de verdad no puedo creer que hayan cometido un acto tan deshonroso como atacar sin aviso a una secta débil. Si hubiéramos sabido podríamos haber peleado a su lado y la extinción no sería tan lamentable como tener que esconderse para sobrevivir. Por supuesto que tienen nuestra ayuda, si pueden llegar hasta la montaña Falys solamente caminando, nosotros les dejaremos caballos y carruajes con los cuales puedan cruzar la frontera.
No podemos ir hasta ustedes porque nuestros caballos los alertarían, por eso decidimos que sería adecuado encontrarnos a mitad de camino. Esperó puedan pensar en una estrategia inteligente de escapé que permita llegar hasta acá. No deben preocuparse demasiado porque mis soldados se aseguraran de que eso pasé. Siento mucho lo que está pasando y está es la única ayuda que les puedo ofrecer, mi querida sobrina; esperó encuentres una inteligente decisión y me digas si aceptas la ayuda o no.
Atentamente tu tío Ande
Le puse la respuesta en el pico al pájaro; un simple “si” bastaría, eso haría que si de casualidad interceptan la carta, no se evidenciaría ni el plan, ni para quien está dirigido el mensaje. Yo tenía un buen plan en mente y eso ayudaría mucho en esto. Tenía que lograr que llegáramos ahí a la noche para poder utilizar lo que ellos nos van a dar. Carruajes y caballos, además de algunos disfraces y placas de secta, absolutamente perfecto para cruzar en anonimato la frontera. Corrí hasta las personas para indicarles el plan pasó a pasó.
Ellos entendieron perfectamente lo que haríamos y aunque se negaron al comienzo, yo decidí que así sería. Ellos sabían que yo estaba viva y me buscaban, pero no sabían de la gente que se encondía conmigo, eso era suficiente para armar un plan. Ellos saldrían por atrás del pasadizo y comenzarían a caminar hacía esa montaña, les tomaría aproximadamente media hora todo el trayecto y luego continuarían a caballo y carruaje. Yo esperaría unos quince minutos después de que se fueran y quemaría toda la secta para que ellos pensaran que yo estaba dentro y finalmente escaparía con Darlie; mi yegua y ellos saldrían detrás de mi. Quince minutos mas y ya podría encontrarme con ellos cuando hayan cruzado la frontera y guiarlos en el resto del viaje.
Eso hice, los ayude a salir y pasado unos quince minutos maso menos supe que debía armar la distracción, si dejaba pasar mas el tiempo podrían encontrarlos y eso ya sería el fin de todo. Busqué un poco de alcohol para lanzarlo sobre los cuerpos, la sangre y todo el luga en general. Primero incendié la casa principal donde estaban los cuerpos de soldados y sirvientes, luego incendié las calles, las tiendas, las casas y todo por mi misma. Me tarde mas de diez minutos en incendiar todo y debido al fuego; no podían llegar hasta a mi, dudo que me vieran. De todas formas la secta es grande y al estar toda incendiada, escapar era bastante difícil para todos.
Busqué a Darlie y vi que ella se estaba alterando por la fuerza del fuego, la calmé como pude y en eso vi a varios soldados que llegaron a verme pero no se podían acercar por el fuego. Yo no haría estás locuras sin un plan de respaldo, yo había calculado exactamente de que parte a que parte quemaría en la secta, por ende tenía respaldada una salida y todo el proceso de incendié me llevaría a esa salida y por ahí tanto yo como Darlie estaríamos a salvo. Puede que muchos mueran, puede que otros salgan pero me da igual, los que no murieron lo harán algún día y los que si; que el Dios supremo los perdoné porque yo no.
Monté a Darlie rápidamente y está cabalgo a gran velocidad, el plan me salió mejor de lo que esperaba porque pude montar hasta la frontera y ningún soldado me encontró, es mas; dudo que haya escapado alguno de mi trampa, porque con ayuda del fénix; hice explotar varios metros por fuera de la secta, los que no entraron también se vieron afectados por esto. Solo necesitaba apurarme y llegar hasta donde encontraría a mi gente. Tomé un camino diferente a la frontera para no exponer la salida de mi gente y que en cualquier caso me persiguieran a mi.
Todo se veía bastante normal, aunque llovía mas de lo habitual, mi mente divagaba y mientras el viento daba en mi cara era acompañado de mis lágrimas que caían por mi rostro incesantes y llenas de dolor. Con toda está responsabilidad no tuve tiempo de hacer el duelo por la perdida de mi padre y mis hermanos, era algo que me consumía y el dolor que sentía era indescriptible, pero tuve que sacarme eso de la mente y tragarme las lágrimas, tenía que ayudar a esa gente a sobrevivir, era mi gente y esa era mi obligación. No tenía tiempo de llorar, tenía que levantarnos y preparar nuestra venganza.
Esa era mi misión, ellos decían que yo era un demonio sin corazón, que todos nosotros eramos demonios sin corazón. De ahora en mas eso seré, un demonio sin corazón. No seré la señora de la secta Wei, no. Mi secta jamas volverá a llamarse Wei y jamas seré considerada la señora de la secta. Una vez nos levantemos y podamos por fin salgamos de ese pozo de anonimato en el que viviremos; seré conocida como la Emperatriz demonio y juntos seremos la secta demonio. Haré lo imposible para que todo el mundo conozca mi nombre y el de mi secta, haré que la secta Shan nos tengan miedo y todo el tiempo piensen que pronto iremos por ellos.