EL MILAGRO DE MILAGROS

3230 Palabras

De repente, como si entre su espalda y la madera alguien hubiese colocado un resorte grueso, firme y fuerte, Milagros quedó sentada sobre el ataúd. La expresión de su rostro pálido se pareció más a una muerte definitiva que a un resucitar, porque sus ojos se clavaron justo en el punto preciso que tenía en la pared de en frente, al lado de una imitación de Juan Gris. Ahí quedó incrustada en la nada misma, como esperando un nuevo empellón o el toque final de su vida en esta tierra. El puñado de personas, entre familiares, amigos y conocidos de los Pozobón que se habían dado cita, algunos recién llegados y otros desde horas tempranas, lentamente fueron adquiriendo formas extrañas seguidas de decisiones incoherentes, presas de una situación totalmente anormal, la de ser espectador de un muerto

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR