Abrió los grifos y la bañera se llenó en menos de dos minutos, echó las sales que estaban colocadas en un estante y la espuma empezó a subir, me levantó como si yo fuera una pluma y me dejó dentro de la bañera, entró y se colocó detrás de mí. – ¿Todo bien pequeña? –Su pregunta me hizo gracia, me preguntaba si estaba bien, cuando estaba en el mejor lugar del mundo; su cuerpo. – ¿Por qué ríes? –Preguntó echando espuma a mis tetas. –Por tu pregunta, siempre que estoy contigo estoy bien y si le agregas que estoy en una bañera con el turco dentro llenando mis tetas de espuma… –Mírame pequeña. –Giré mi cabeza para mirarlo. Acercó su boca y mordió mis labios –. Este turco siempre intentará echarte algo más que espuma, siempre. – ¿Esa es una declaración de intenciones? –Puede ser

