Golpeo la puerta entreabierta de la oficina de Terry. —Adelante. Levanta la vista de unos papeles cuando entro. —¿En qué puedo ayudarte, Gracie? No estoy segura de qué decir. Nunca he renunciado a un trabajo antes. ¿Debería arrancar esto de una vez, como una curita? ¿Le agradezco por haberme dado trabajo hace dos años cuando no tenía experiencia? ¿Empiezo a llorar? Hay demasiadas opciones. —Eh… necesito hablar contigo. —Está bien. Me espera, con sus ojos grises pacientes. —¿Alguna vez has hecho algo loco? ¿Algo quizá un poco imprudente, pero que sentías que tenías que hacer? Inclina la cabeza. —¿Algo loco… como qué? —Como salir corriendo para seguir a una banda de gira —me río con nerviosismo. Terry se quita los lentes, los deja sobre el escritorio y se recuesta en la silla. Un

