La primera vez que suena mi teléfono, lo dejo pasar. La energía que requeriría sentarme y estirarme hasta donde está tirado en el suelo, enchufado a la pared… es demasiado. Esta mañana fue terrible. En cuanto llegué a casa después del viaje emocional de una hora y media desde la nueva residencia de mi abuelo, volví a meterme en la cama. Y aquí pienso quedarme. Mi teléfono vuelve a sonar. Suelto un gemido melodramático mientras me dejo caer de lado y palpo la alfombra hasta encontrar el estúpido aparato vibrante. El nombre Dr. Gallagher se ilumina en la pantalla —él eligió ese nombre. Dijo que tenía que guardarlo y acepté; luego, en su teléfono, me registró como Kyla “ese trasero” Rosenbaum. —Gallagher —contesto con sequedad. —Hola. Solo tenía una pregunta. Lucy sugirió que fuéramos al

