Entre el amor y la venganza
Narra el escritor
- Dime ¿Por qué lo hacer? ¿Por qué no enfrentas tus sentimientos y acabamos con esto?. - Dijo cupido desde el suelo dónde estaba atado de pies y manos.
- Todavía eres tan sinivo de preguntar por qué lo hago, no lo puedo creer, si tú sabes por qué lo hago. - Dijo en un grito lleno de furia y dolor Angela. - Todo mi sufrimiento, todos los hombres malos que han llegado a mi vida, todo ha sido culpa tuya, tú has hecho que yo me enamore de una persona que no me corresponde uno y otro vez. - Dijo ella en medio de lágrimas callendo al duelo con el arma en las manos frente a cupido. - Pero dime ¿Por qué? - Grito con todas sus fuerzas. - ¿Por qué a mí? ¿Por qué solo conozco a perdonas que no me aman?
- Ese es el punto, es que estás equivocada, yo no he puesto en tu camino hombres que no te aman, ellos si te amaban pero tú mataste ese amor, tú los alejaste por tu miedo, por tus inseguridades, no es mi culpa. Hablo cupido con toda seguridad.
- Entonces dices que es mi culpa. - Dijo ella acercándose a él de rodillas y tomando su cara por las mejillas con una mano. - Ah ¿Yo soy quien elijo que no me aman, que me han sufrir? Eh dime maldición. - Grito Angela otra vez llena de furia.
- ¡Si! Así es, si es tu culpa por cerrarte a la idea de que alguien puede amarte de verdad, por buscar cosas donde no las hay, tú alejaste a esos hombres de tu vida, no yo no nadie, ellos no aguantaron que tú no te amarás y que no te sintieras digna de recibir a amor y que por eso siempre pensarás que la razón de estar cerca de ti fuese otra. - Hablo cupido con toda sinceridad mientras la miraba a los ojos.
- ¡Eso no es cierto! - Grito Angela poniéndose de pie y soltando a cupido. - Esto no es mi culpa, es tuya, tú eres quien eliges de quién nos vamos a enamorar, con tus malditas flechas pones a los hombres en mi camino para que jueguen conmigo y después se vayan. - Hablo mientras daba vueltas por toda la habitación sin poder aceptar las palabras de cupido.
- Sabes que es cierto Angela, sabes que es así, pero no lo quieres aceptar, no quieres aceptar que tú y más nadie tienen la culpa de lo que te ha pasado siempre, y si es cierto yo he hecho que te enamores de esos hombres con mi poder, peo también he hecho que ellos se enamoren de ti, pero yo lo único que puedo hacer es sembrar en amor, lo que pasa después no lo controlo, es ya cosa se esas dos personas que se aman.
- ¿Ah sí? Entonces dime ¿Por qué? - Hablo Angela mientras lo miraba a los ojos con la más grande tristeza en ellos.
- ¿Por qué, qué Angela? - Respondió el sin entender a qué se refería ella.
¿Por qué hiciste que me enamorara de tí? - Volvió a hablar dejando caer una lágrima por su rostro.
- Angela yo no decidí que te enamores de mi. - Dijo cupido bajando su mirada al suelo. - El amor es un sentimiento que no siempre puede ser controlado o manipulado, a veces solo llega, nace sin permiso alguno sin que yo pueda hacer nada para detenerlo.
- ¡No es cierto! - Grito limpiando las lágrimas de su cara. - Tú eres cupido maldita sea, el gran angel Valentín, tú controlas el amor, tú decides quién ama y quién no.
- ¡No siempre!, No siempre es así entiende, yo no tengo total control de lo que pasa en tu corazón. - Hablo con el rostro aún mirando hacia el suelo.
- ¡Mentira!, - Grito con fuerzas dándole la espalda. - Te diste cuenta que buscaba venganza e hiciste que me enamore de ti para impedir que acabará contigo. - Hablo con furia pero sus lágrimas comenzaron a brotar aún más fuerte.
- Angela no, Angela mírame por favor. - Pidió levantando por fin el rostro pero ella no le hizo caso y se quedó como estaba. - Angela yo nunca haría algo para lastimarte. - Pauso su hablar por unos segundos. - Angela yo también me enamore de ti.
Angela no podía asimilar lo que Valentín le había dicho y pasaron algunos minutos para que pudiera responder.
- Ya no me mientas mas por favor, eso no es cierto tú no me amas. - Dijo aún con lágrimas en la cara y volteando hacia la dirección de cupido.
- Angela es la verdad, es la pura verdad, yo te amo como tú me amas a mí, y no elegí amarte así como tú no elegiste amarme a mí, solo paso, solo nació el amor, porque yo no puedo controlarlo todo en el amor y eso es lo que quiero que entiendas.
- Tú solo te burlas de mí, finges amarme para que no te haga daño, porque te tengo en mis manos, te tengo en mi poder y me quieres engañar para que te deje ir y luego dejarme sola como lo han hecho siempre todos los hombres de mi vida, pero yo sé que tú no me amas.
- Eso no es cierto Angela y lo sabes, ya deja de querer engañarte, deja de querer hacerte daño a ti misma, en el fondo sabes que yo te amo tanto como tú me amas a mí, deja de aferrarte a tu pasado, deja de una vez por todas ese miedo a estar sola, eso es lo que te detiene, eso es lo que te hace caer una y otra vez, tienes tanto miedo de estar sola que tratas de retener a las personas de la manera incorrecta y terminas alejándolos de ti tú misma, por favor deja de cerrarte a las cosas y por una vez en tu vida deja que sea tu corazón quien decida el camino que tienes que tomar.
- ¡No puedo! - Grito entre lágrimas. - No puedo hacer eso y lo sabes. - Dijo Angela volviendo a darle la espalda a cupido.
- ¡Mentira! - Grito poniéndose de rodillas. - Eso es mentira y lo sabes, claro que puedes hacerlo pero no lo quieres admitir, aún no te haces a la idea de que me amas y no quiere aceptar que yo también te amo a tí, deja ya de hacerte daño tu misma date la oportunidad de ser feliz, quédate aqui, quédate aqui conmigo y te demostraré lo que es un amor de verdad, porque lo que sentimos es amor de verdad, no fui yo ni nadie más quien lo decidió, no fueron flechas, no fue magia, es amor y no más nada, es amor, puro amor, amor de verdad.
- Lo siento Valentín pero no puedo hacerlo, no puedo hechar a la borda todo lo que he logrado hasta aquí, desde que llegué a este lugar el único propósito que tuve fue encontrarte y destruirte, porque te lo mereces, por por tu culpa he sufrido tanto. - Dijo Angela volviendo hacia él está vez secando sus lágrimas y hablando de la manera más fría posible.
- ¿Entonces por qué no me matas y terminas con eso de una vez por todas? Mátame ya y acaba con esto para que puedas ser feliz, aunque sabes que no te hará feliz, que no te dará paz. - Grito cupido intentando ponerse de pie y llegar hasta donde estaba Angela pero las cadenas con las que estaba atado de pies y manos se lo impedían.
Angela no fue capaz de responder a la pregunta de Valentín y tampoco era capaz de matarlo porque lo amaba así que solo miro por unos segundos, se acercó a él y le dió un beso en la mejilla sin decir una palabra y salió lo más rápido que pudo de esa habitación dejando a Valentín tirado en el suelo con las manos en el rostro, ella tenía el corazón destrozado por verlo en esas condiciones pero ahora estaba en una batalla interna con ella misma, estaba entre la espada y la pared, estaba en una guerra entre escoger el amor que ella tanto había buscado o escoger la venganza que era la que la había traído hasta este momento.
Desde este punto solo queda mirar hacia atrás y descubrir como se dieron las cosas para llegar a este punto en la historia de Ángela y de como es que acabo enamorada de el angel Valentín mejor conocido como cupido, el ser al que ella ha odiado por tanto tiempo y de como Valentín termino enamorado de una mortal que tiene como único propósito acabar con si existir.