Bajo las escaleras corriendo todo lo que puedo.
- ¿Que pasa? - logro decir sin aliento al llegar a la cocina, y lo que veo no es para nada bueno.
Martín trata de meter un dedo en la boca de Alana, y ella esta muy roja.
- Se metió algo a la boca, no vimos que fue - me responde la rubia con voz angustiada, porque Martín parece fuera de si.
- ¡MARTÍN MIRAME! - le grito y logro tener su atención - Necesito que te concentres y guardes la calma, toma Alana por los pies y colocala de cabeza -
Me mira sin entender y no hace nada, los segundos avanzan.
- ¡Mierda Martín solo haz lo, ya no puede respirar! - eso lo hace reaccionar y me obedece.
Con Alana con la cabeza hacia abajo, abro su boca e introduzco un dedo en su garganta y palpo, hasta que siento algo irregular y lo arrastro hacia afuera, Alana comienza a toser y llorar al instante.
La tomo en mis brazos y comienzo a consolarla, tomo de la nevera su biberón de agua y la hago beber unos sorbos.
- Casi mato a mi hija - susurra Martín a mi lado.
- Ni se te ocurra volver a decir eso, estos accidentes pasan Martín, ella esta bien, reaccionamos a tiempo gracias a Dios - le digo tratando de tranquilizarlo, pero su mirada esta perdida en el suelo, y pasa con nerviosis los dedos por su cabello.
- Ey, mirame - tomo su mentón con mis dedos y lo hago mirarme - eres un excelente padre, lo has hecho bien, seguiste mis ordenes y Alana esta bien, no te tortures - le digo suavemente.
- Si tu no hubieras estado... - me responde y deja la frase en el aire.
- Pero aquí estoy, no existe los hubieran, ven aquí- me acerco a el y lo abrazo, con Alana entre nosotros, que ya a dejado de llorar.
Martín me aprieta junto a el y respira un poco agitado.
- Nosotros nos vamos chicos, a sido un susto de muerte, pero ustedes son un gran equipo - dice Andrés, se acerca a nosotros y le da un abrazo a Martín - Esto le ocurre a todos los padres hombre, quedate tranquilo, además Maria no va a dejar que la cagues, tienes un buen refuerzo - le dice mirandome ahora a mi, me da un beso en la mejilla, su novia se despide y caminan rumbo a la salida.
-Vamos a darle su biberón y acostarla a dormir - le digo a Martín que parece actuar en modo automático.
Tomo el biberon de leche de la barra y camino escaleras arriba con Martín siguiendome, ya en el cuarto de Alana, me siento en el sillón y comienzo alimentarla, en unos minutos ya se ha tomado todo y sus parpados comienzan a cerrarse lentamente, le saco los gases y la acuesto en su cuna, todo bajo la atenta mirada de Martín que se ha mantenido callado junto a la puerta.
- ¿Estas bien? - le pregunto volteandome hacia el.
No me responde, solo alza la mirada y me mira fijamente a los ojos, no se como descifrar su mirada, Martín es muy cerrado respecto a sus sentimientos, pero se que justo ahora se siente mal, esta culpandose.
-Lo que sucedió, es lo mas común del mundo, pudo haberme sucedido a mi, a tu madre, o ha quien cuidara de ella, deja de culparte, ella esta bien, yo estoy aquí, ¡soy doctora por Dios!, no voy a permitir que nada malo le pase, así como tampoco voy a permitir que te culpes por esto -
No responde nada, solo me mira, su mirada comienza a inquietarme.
- Habla conmigo Mar... - y no me deja terminar la frase, se acerca a mi a paso rápido y me abraza, envuelve sus manos en mi cintura y me aferra a él, me toma unos segundos responderle el abrazo, pero finalmente paso mis brazos por detrás de su nuca y lo abrazo, duramos un par de minutos así, abrazados frente a la cuna de Alana y mi corazón no puede latir mas desbocado por la cercanía.
- Gracias - susurra junto a mi oído y mi piel se eriza.
- Para eso estoy aquí, estamos juntos en esto -
El me responde con una tímida sonrisa y tomando mi mano me guía fuera de la habitación.
- Necesitamos otra copa de vino - y yo no discuto, porque honestamente yo necesito una con urgencia.
Después de una copa de vino, Martín se relajo visiblemente.
- Necesito que hablemos de algo - me mira serio - iba a esperar un tiempo, que nos adaptaramos más, pero después de lo de hoy, me doy cuenta que el tiempo es algo relativo.
- ¿Que sucede? -
Suspira y continua hablando.
- Primero que nada, mi mama me comento que querías hacer alguna actividad, pilates o algo así, y que le habías dicho para intercambiar un día libre tuyo por varias horas a la semana para poder inscribirte en algo -
Yo asiento con la cabeza y lo insto a proseguir.
- Se que necesitas hacerlo, de esa forma puedes hacer amigas y distraerte, así que voy a mandar un correo a la administración del club para que te agreguen a mi membresía, tu carnet de socia debería llegar en dos días, en el club hay muchas cosas que puedas hacer, natación, pilates, gimnasio, tenis, lo que quieras, y hay una guardería muy segura donde puedes dejar Alana.
- Por supuesto que no - le digo rotunda, eso es demaciado, ¿carnet de socia?, no, esta familia esta dandome demasiado, y no es justo.
- Mari esto no esta a discusión - me dice con un tono serió, y prefiero no llevarle la contraria, por ahora, aunque definitivamente no aceptaré esto.
- También te incluire en nuestro seguro medico familiar, para lo que necesites, cualquier especialista, te diré a las clínicas donde podrás ir, cuando lo desees, en tu cuenta personal seguiré depositando lo que acordamos por cuidar de Alana, pero no quiero que lo gastes, ahorralo, de la tarjeta de crédito que te di para gastos de la casa que surgieran, quiero que gastes lo que necesites, tus artículos personales, ropa, si sales con las amigas que hagas, peluqueria, lo que sea, esa tarjeta es ilimitada, del control de eso se encarga mi administrador -
- Martín, no pienso aceptar esto, no entiendo nada, se supone que ya habiamos acordado las reglas, y ahora estas cambiando todo y no entiendo porque, es demasiado, ya nisiquiera parece un trabajo - le digo nerviosa, porque todo es tan extraño, tantas libertades, es demasiado y me incomoda.
- Precisamente por eso, no quiero que veas esto como un trabajo, quiero que te sientas en casa, nos has dado demasiado en poco tiempo Maria, ibas a cuidar solo de Alana, pero ahora te ocupas de toda la casa, vas al mercado, estas pendiente de pagarle a los trabajadores, de que todo este en orden, ayudas a mi madre, ahora ella esta tan feliz todo el tiempo, yo estoy en el trabajo y por fin, después de 6 meses me siento tranquilo, porque se que tu estas aquí controlando todo, y confio en ti, se que Alana no estará mejor con nadie más -
El calla esperando que yo diga algo, pero no puedo, me quede sin palabras, y siento una presión en mi pecho, de mi mente no salen las palabras de Martín "quiero que te sientas en casa", hace demasiado tiempo que no tengo un lugar al cual llamar hogar, un lugar al cual querer volver siempre, y definitivamente eso siento ahora, soy feliz aquí, con ellos.
Martín al ver que yo no decía nada continuo.
- No van a ver mas horarios, si tienes que salir, mi mama puede cuidar de Alana, te la llevas o puedes dejarla en la guardería del club, también podemos hablar y yo llegare mas temprano y te ayudare, nos comunicaremos para todo, quiero que seas mi mano derecha, después de lo de hoy es más que obvio que tu eres la jefa de esta casa, te necesito, te necesitamos Maria -
-¿Acaso estas escuchandote? - le digo ya exasperada - Martín es una locura, yo soy solo la niñera, lo que me estas pidiendo va mas allá, un día vas a querer rehacer tu vida y dudo mucho que a cualquier mujer le guste que yo este por aquí merodeando, además de que no estas pensando en mis sentimientos, ¿que pasara cuando tengas una pareja?, ya mi trabajo no serviría, ella cuidaría de Alana y de ti, y yo tendría que salir por esa puerta sin nada -
Creo que hable de mas, por la cara con la que Martín me mira.
- ¿Pero porque piensas eso?-
-Porque prácticamente me estas pidiendo ser parte de esta familia, y eso me hace feliz, pero ya perdí a una familia, no estoy lista para perder otra- digo ya con lagrimas en mis ojos.
Me levanto de golpe y corro escaleras arriba hacia mi cuarto ignorando los llamados de Martín.
Al llegar a mi cuarto me desplomo en la cama y lloro, suelto todo el llanto que llevaba contenido durante tanto tiempo, extraño a mi mama demasiado, sus abrazos, su olor, los gritos y la alegría de Adam todos los días, a papa, yo sabia que pasara lo que pasara el iba a estar ahí para mi, protegiendome, ya no me siento así, tengo miedo a estar sola de nuevo, quiero tanto a mi familia, ¿porque Dios mio, porque tuviste que arrancarlos de mi lado?, y ahora Martín que claramente no sabe lo que dice, porque me esta invitando a esta familia y debería agradecerle y aceptar, estar feliz por esto, pero la verdad es que estoy aterrada, porque mi corazón esta en juego, yo se que voy a enamorarme, malditamente voy a caer sin retorno dentro de esta burbuja de familia feliz, y el un día va a encontrar a alguien, y eso va a romper mi corazón en mil pedazos, mi Alanita va a llamar mama a otra persona, y yo debere irme de aquí, si probablemente con una cuenta bancaria llena, pero con el corazón roto de nuevo, y no creo que pueda repararlo esta vez.
Un sonido en la puerta me saca de mis pensamientos.
- Mari, soy yo, dejame entrar por favor -
Es Martín.