Esto se va a poner feo...o ¿ya se puso? Gire disimuladamente la perilla de la puerta del salón al que simón literalmente me llevo a rastra, solo para comprobar una vez más que no tenía escapatoria, ¿Cómo llegue a esto? Mi fuerza física y de voluntad era un asco. Repase con la mirada el salón en donde nos encontrábamos, era uno de primaria, en las paredes había dibujitos del sol, la luna, un horario de clases bastante pintoresco, uno de cumpleaños, diminutivas manitos pintadas en las paredes y al final de la pared un sapo gigantesco hecho de fomi que me miraba con cara de y ¿ahora qué vas hacer? ¡Diablos! hasta un sapo me abandonaba y me recriminaba. Cuando ya no tenía más para donde mirar mis ojos se centraron en los suyos y lo lamente, había olvidado el efecto que producían en mí, y a

