No podía dormir… Después de la confesión de Simón el ambiente fue incómodo, traté de arreglarlo fingiendo que estaba tranquila pero sabía que las chicas no se creerían eso—Ni yo misma me lo creería. Después de cenar, las chicas decidieron irse, Simón las acompañó a la puerta y charlaron un rato. —Se lo tomaron bien las chicas—Dijo. Yo le sonreí educadamente y me puse a lavar los platos. —Debo ir a recoger a mi madre a su clase de cerámica—Simón se acercó a mí y me besó inesperadamente, aún tenía los guantes puesto y mojados y un plato sucio en mi mano izquierda, sin embargo eso no le impidió besarme con todas sus fuerzas y acariciar mi espalda baja. —Ya regresó—Susurró si aliento, yo solo pude asentir con la cabeza. Pero había pasado 2 horas y Simón no regresó. Le marqué pero me ma

