Salí como alma que lleva el diablo hacia la enfermería, Danny iba detrás de mí, corrí por los pasillos y nunca algo me había parecido tan lejos como la enfermería de la escuela, tropecé con varios estudiantes pero estaba demasiado agitada como para disculparme. —Ya le he dicho señorita que estoy bien, fue el calor nada más. Entre agitada hacía la sala mientras Simón discutía con la enfermera. Traté de recobrar el aliento, así que llevé mis manos a las rodillas y Danny me aconsejó que respirara más despacio. —Entiendo, pero por protocolo hay que revisarlo, por favor acuéstese—Sugirió la enfermera. —Señorita—Gruño Simón— unos de los efectos secundarios del maldito tumor que tengo en la cabeza… ¡SON LOS JODIDOS DESMAYOS Y MAREOS! ASÍ QUE SI NO PUEDE ARREGLAR ESO, ¡¡DEJEME EN PAZ!!. El si

