Al poco tiempo de Mónica haberse recuperado, los Petroski Lavoska le trajeron documentos de viaje. La familia rusa tenía planes para Mónica: querían que fuera a Rusia a conocer a sus padres, para agradecerle personalmente por lo que había hecho por ellos. Sabían que ella había hecho un sacrificio monumental y querían asegurarse de que ella tuviera una experiencia positiva, por lo menos, de este viaje. Mónica, a pesar de la confusión y el dolor que sentía en su interior, aceptó. —Mónica, tus esfuerzos no quedarán sin recompensa —dijo Petroski mientras entregaba los pasajes—. Vamos a mostrarte un poco de nuestra vida, de nuestra familia. Ellos también quieren conocerte, quieren agradecerte. En Rusia, la familia Petroski Lavoska era todo lo que Mónica había imaginado: rica, poderosa y muy

