MARIANA DE LA NOCHE. Capítulo 12. —Yo estaba muy triste porque tú no podrías acompañarme. Empecé a tomar y se me fue un poco la mano, me embriagué en cuestión de una hora. Mariana puso los ojos en blanco, siguió con el ceño fruncido. —¿Te estabas besando con otra, lo recuerdas? Aparte de estar tomando licor de sus pechos —bufó. —¡Déjame continuar, por favor! Rodó los ojos y asintió. —Empezaron a jugar, a hacer retos y esas cosas. Lo sé, reconozco que me equivoqué, pero es de humanos errar, no soy perfecto —pasó saliva, para deshacer el nudo que se formó en su garganta—, decidí participar y me dejé llevar, no sabía lo que hacía, no tenía mis cinco sentidos, estaba borracho. Luego cuando llegaste sentí morir en vida, entendí que la había cagado y … Empezó la mejor actuación de su

