MARIANA DE LA NOCHE. Epílogo. Un mes después… Estaba caminando en medio de un bosque bajo el reflejo de una luna hermosa grande y redonda, cuando escuché a lo lejos una melodía tan dulce. Cerré los ojos y seguí esa melodía, que decía algo así: Y en la noche que las estrellas salen, pienso en ti mi amor… qué me hiciste, de mi cabeza no sales… Esa melodía se hacía cada vez más clara, me detuve al verla. El corazón me dio un vuelco, la respiración se me cortó, estaba sentada de espaldas y su cabello se veía tan brillante bajo el reflejo de la luna. Giró la cabeza y me miró, una sonrisa se dibujó en sus labios, esos ojos azules hacían que me perdiera en ellos. Traté de acercarme, ella me sonrió y se desvaneció como la niebla. Abrí los ojos y me senté rápidamente, el corazón latía a mil p

