IANKOOK . . Me sentí horrible. Se dio cuenta. Notó que tuve sexo por ahí y no era lo que quería. Detrás de ella se fue Joo, no sin antes atravesarme con la mirada. Me disculpo, bebo lo que tenía el vaso de Kailani y con la excusa de llevarle un nuevo jugo, me retiro. —Perdóname nena, tenías razón. —Escucho la charla detrás de la puerta, pegando el ojo en el agujero de la cerradura. Solo puedo notar a Kali en la cama boca abajo y la mano de Joo acariciando su espalda. Kali dice algo, pero lo hace tan bajito y entre lágrimas, que no puedo saber. —No, no estás fea. Kali, eres hermosa. Supongo que ha de haber sido la necesidad, no lo entiendo. No llores. —Joo se levanta y desaparece por segundos. Cuando vuelve a aparecer le da algo a Kali—. Ten. Toma el analgésico, es la hora. —Kailani

