OCHO.

1078 Palabras
Sacó el teléfono de su chaqueta y se lo dio, con manos temblorosas marcó el número de Evan y escuchó el tono de llamada por el sonido del auto, al segundo timbrazo atendió. —¿Hola? —respondió el chico. —Evan, soy Jada —y empezó a llorar de nuevo. —Jada, mi amor ¿estás bien? ¿Qué pasa? —preguntó asustado al escucharla llorar y llamarle de un número desconocido, imaginó muchas cosas, todas malas. —Es mi papá, está en el hospital. —¿Qué? ¿Cómo que en el hospital? ¿Qué le pasó? —No lo se, me han llamado y estoy de camino. —Calma nena, dime a donde y voy para allá ahora mismo. Era totalmente su incondicional, por eso lo adoraba, sabía que en malas y peores estaba para ella siempre. —En Health Center de Englewood. —Estoy cerca mi vida, ahí te veo. Terminó la llamada y le entregó el teléfono. —Gracias. —No es nada, mira ahí está el hospital. Ahora que bajemos por favor mantén la calma, vamos a ver qué pasa y qué se puede hacer con tu padre ¿de acuerdo? Solo asintió y emitió un leve sonido, apenas Adam paró el auto ella bajó enseguida y él dio pasos largos para alcanzarla, la tomó de la mano y se dirigieron al área de emergencias a pedir informes, de ahí los remitieron unos pasillos mas a terapia intensiva. —Bruce Jhonson, lo han traído hará una media hora. Tecleó algo en la computadora y enseguida les respondió. —Su médico, el doctor Pinar no ha venido a dar aún informes, efectivamente el señor Jhonson está ingresado aquí, pero deben esperar a que el doctor salga a darles el parte médico, pueden tomar asiento —les indicó hacía la sala de espera, unas cuantas sillas y una pequeña mesa era todo lo que había. Minutos después salió el doctor y se acercaron al escuchar el nombre de su padre. —¿Cómo está mi papá? ¿Qué tiene? —Señorita, la situación es delicada, el panorama no es nada alentador; su padre llegó con una fuerte hemorragia derivada de su cirrosis, la cual está muy avanzada. —¿Qué? ¿Cirrosis? —pregunta totalmente sorprendida y con el miedo atroz ensombreciendo su rostro. —Veo que desconocía el estado de su padre, es muy grave, realmente el pronóstico no es bueno dado que ya presenta insuficiencia hepática y complicaciones renales. —¿Qué hay por hacer, doctor? —preguntó Adam. —Señor, si consiguen un donante de hígado y de acuerdo al daño renal es muy posible que también de riñón... Jada se desplomó casi al suelo, por fortuna Adam reaccionó a tiempo y lo evitó tomándola en sus brazos. Jada sabía que económicamente eso le sería imposible, apenas cubría las cuentas básicas y de repente esto, sabía que su seguro tampoco lo cubría ¿qué iba a hacer? Adam la llevó en sus brazos a una de las sillas y enseguida le trajeron un poco de agua y un algodón bañado en alcohol que le acercó a la nariz el doctor para que reacciona por completo. —¿Estás bien? —le preguntó tomando su rostro entre sus manos, ella solo asintió levemente. —Doctor ¿puede preparar al señor Jhonson para ser trasladado? Quiero una segunda opinión y ver todas las opciones posibles para él. —Por supuesto, me encargo ahora mismo. Jada solo oía lo que ambos decían, pero solo eran voces y ya, no entendía nada. No entendía por que su padre no le dijo nada, no entendía cómo es que no se dio cuenta que estaba tan mal, tampoco entendía qué hacía ese hombre ahí dando instrucciones sobre su padre. —Tessa —dijo al teléfono —necesito una habitación en el Northwestern Memorial, también a los especialistas necesarios para una persona con insuficiencia renal y hepática, y una ambulancia aérea al hospital que me mandaste hace un rato, es para ahora mismo. —¿Qué dijo? —se levantó de un salto y le tomó del brazo, lo miraba atónita y al mismo tiempo algo molesta —no irá a ningún lado ¿sabe lo que cuesta eso? No tengo un centavo ni para cubrir aquí, menos en un sitio como ese. —Jada, no te preocupes por eso, ahora lo importante es que tu padre reciba la atención adecuada… No terminó de hablar cuando le soltó del brazo y corrió a abrazar a Evan, se rompió en sus brazos y este la contuvo con todo el amor de siempre. —Tranquila mi amor, dime qué pasa. —Está muy mal, Evan, mi papá se me va a morir —lloraba como una niña, sentía que estaba perdiendo lo único que tenía en la vida y de la peor manera. —No, a ver Jada, mírame, Bruce va a estar bien, no digas esas cosas nena. —Necesita un hígado y un riñón para ya mismo ¿de dónde los voy a sacar? Evan entendió en ese momento que en verdad estaba mal ¿cómo conseguir un donante? —Llamaré a mi papá, él sabrá que hacer nena, pero por favor no llores, ya no llores mas Jada. Limpió sus ojos y le dio un beso en la frente mientras llamaba a su padre, no atendió y llamó a su oficina. —¿Dónde está mi padre? Dile que me urge que me devuelva la llamada, estoy en el hospital con Jada. Antes de que Evan terminara la llamada sonó el teléfono de Adam, le informaban que estaba listo todo en el hospital para recibir al padre de Jada y que la ambulancia aérea estaba por llegar en unos minutos, de inmediato dio aviso al médico y Evan se quedó mirando a Jada sin saber qué pasaba ahí. —¿Quién es este tipo? —Larga historia —resopló —solo te puedo decir que es mi ángel guardián y mi nuevo jefe, tengo cosas que contarte, había sido un día perfecto y terminó muy mal. —Todo saldrá bien, estoy a tu lado, como siempre. Sus palabras le daban mucha fuerza, Evan era luego de su padre la persona mas importante en su vida y que estuviera ahí sosteniendo su mano significaba tanto para ella. En ese momento llegaron el doctor y Adam, todo estaba listo para el traslado de Bruce, ellos irían en el auto.
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