No dijo nada, solo negó con la cabeza y dio un sorbo a su café, luego la vio venir, esta vez traía unos jeans negros ajustados, una playera tipo polo en rosa pastel y un suéter blanco de cierre al frente. —Está servido —le indicó Evan y la invitó a sentarse. —Gracias. Se sintió un poco incómoda y guardó silencio, esa incomodidad vino a mas cuando se dio cuenta que Adam no comía nada y se limitaba a observarla, se dio prisa y fue a lavarse los dientes para salir pronto de ahí, luego se despidió de Evan quien le dijo que solo haría unas cosas antes y la alcanzaba en el hospital. Salió de casa casi siendo escoltada por el hombre que se había convertido en su salvador y que a la vez la intimidaba tanto, no en el sentido de que tuviera una mala impresión de él, mas bien era que lo miraba

