-¡Feliz miércoles!- exclamó Matheo con alegría, acercándose a Peter y a mí. Antes de caminar a nuestro lado, agitó su mano con desdén a modo de saludo en dirección a muchas personas, en su mayoría chicas. -¿Cómo que "Feliz miércoles"? Yo odio los miércoles... ¿por qué éste sería diferente?- protesta Peter. Hoy ha estado ligeramente más gruñón de lo habitual, y sí, muchas veces ha declarado su aborrecimiento por los miércoles pero acaba de hacerlo con un todo diferente al acostumbrado, lo que significa que hay una razón más para tanta amargura. -Sólo intento ser amable, idiota. Por cierto, no los vi ayer en la fiesta de Kylie- un grupo de chicos golpean "amistosamente" el hombro de Matheo en cuanto pasamos junto a ellos, murmurando un par de hola's como añadidura. -No sabía que había un

