Oh Dios... ¿Qué había dicho? ¿Qué había hecho? ¿Por qué lo había dicho y por qué lo había hecho? Respiré, sólo respiré. Madison siguió observándome, nada de lo que dije pareció afectarle. La chica permaneció erguida, sin moverse un milímetro a pesar de lo fuerte que resultó mi confesión. Bien, ya el daño estaba hecho, y de nada sirve ahora arrepentirme o tratar de corregir lo que ha salido de mi boca. -Madison...- sin embargo, al menos iba a formular una frase que pudiera romper el silencio sepulcral que había caído sobre nosotros. -Shhh...- me sorprendo de sobre manera al sentir que Madison posa uno de sus dedos sobre mis labios con suavidad. Interrumpo mis palabras, exaltado- No quiero que sigas, deja las cosas como están. Asiento con lentitud, mientras ella aparta su dedo de mi

