-Evans, estamos en una fiesta, ¿podrías intentar divertirte?- Matheo me mira con cierta irritación. -Lo estoy haciendo- murmuro, pero por el alto volumen de la música, no logra oírme. -¿Qué?- Matheo hace una mueca bastante extraña. Si estuviera de humor, me hubiese reído. -Déjalo ya Matheo- interviene Peter, a la par que se apoya en la pared y cruza sus brazos. Nuestro querido amigo tiene varios minutos hablando de algo que ciertamente no tiene importancia, y al darse cuenta de que no le prestabamos la mínima atención, nos arrastró a la pista de baile con el objetivo de que consiguieramos a alguien para bailar pero en realidad, Peter y yo caminamos a una esquina de la habitación, sin decir palabra alguna. -¿Qué les pasa a ustedes dos? Estamos en una fiesta señores, no en un funeral.

