La casa está increíblemente silenciosa, puedo oír mis pasos sobre el suelo con claridad. De hecho, percibo incluso mi respiración. De fondo se escucha la TV encendida, pero no pareciera que alguien estuviese viéndola. Al llegar hasta ella compruebo que en efecto no hay nadie aquí, sólo los personajes de Scream Queens hablando a un público inexistente. Me encojo de hombros y me encamino a la cocina, de la cual provienen diversas voces familiares. Mi pierna duele un poco, al igual que mi cabeza, pero decido ignorar ese hecho y centrarme en llegar hasta mi destino. Apenas cruzo el umbral de la puerta tres pares de ojos se posan sobre mí, reaccionando de manera diferente. -¡Evans!- exclama mi mamá, llegando hasta mí en dos grandes zancadas. En cuanto sus ojos me divisaron soltó el cuchillo

